jmacgar
Poeta veterano en el portal
La ley de la selva
El cervatillo pace temeroso,
está en alerta para huir deprisa
pues es pauta de la naturaleza
ser para el tigre pieza deseada;
el felino entre hierbas, sigiloso,
olfatea en los soplos de la brisa,
y al menor ruido eleva la cabeza
barriendo el rededor con la mirada;
sus ojos, de amarillo poderoso,
observan y su cuerpo se desliza
intentando acercarse hacia la presa;
le torna el hambre fiera desatada.
Norma de vida, aquí no hay bien ni mal,
en la ley de la selva no hay moral.
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