MiguelEsteban
ÚNICO
Mundo salpicado de colores
de líneas decadentes y sumisas
al poder del linaje,
como un pintor de batallas,
él estuvo allí combatiendo
entre galeras y cañones de fuego.
Los mares teñidos de rojo,
paz de encontrarse
él a salvo al finalizar su encomienda.
Tuvo que combatir pero regresó a su taller
allí su mujer le esperó con pañuelos
mojados en agua caliente,
el disparo fue limpio el balín de plomo
del arcabúz entró y salió
pero perdió mucha sangre,
aquel día que regresó temieron por su vida
recordó quiénes fueron sus antepasados.
Le esperaba su nueva oportunidad de servir
a Dios,
la sangre del carnero que cuidó con mimo
le aguardaba
y le pidió a su mujer que lo mantuviera en secreto
con un pequeño alfiler hueco clavado en su brazo,
la sangre del cordero entró y se fundió con su alma,
dijeron de él que no hubo guerrero más noble y fiero,
los animales le ayudaban decía la leyenda,
le prestaban sus ojos
la verdad él solo lo sabe porque sigue vivo.
El castellano.
de líneas decadentes y sumisas
al poder del linaje,
como un pintor de batallas,
él estuvo allí combatiendo
entre galeras y cañones de fuego.
Los mares teñidos de rojo,
paz de encontrarse
él a salvo al finalizar su encomienda.
Tuvo que combatir pero regresó a su taller
allí su mujer le esperó con pañuelos
mojados en agua caliente,
el disparo fue limpio el balín de plomo
del arcabúz entró y salió
pero perdió mucha sangre,
aquel día que regresó temieron por su vida
recordó quiénes fueron sus antepasados.
Le esperaba su nueva oportunidad de servir
a Dios,
la sangre del carnero que cuidó con mimo
le aguardaba
y le pidió a su mujer que lo mantuviera en secreto
con un pequeño alfiler hueco clavado en su brazo,
la sangre del cordero entró y se fundió con su alma,
dijeron de él que no hubo guerrero más noble y fiero,
los animales le ayudaban decía la leyenda,
le prestaban sus ojos
la verdad él solo lo sabe porque sigue vivo.
El castellano.