Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
LA LLAMADA
Con un tintineo de cristales
nos están llamando
desde el último eslabón
desde la primera cima.
Los pies y las manos cubren de pesadez
lo que enfiló islas, parques, bulevares;
nos llaman con pasos de campanas
el cuerpo ya no es la habitación contigua a la esperanza
sino el territorio despoblado para el miedo.
A las reservas, a los explosivos habrá que dirigirse
decir adiós como consigna duradera
hasta luego por el hoy que nos despide.
Abandonar la barca
asumir a ciegas
el naufragio.
Con un tintineo de cristales
nos están llamando
desde el último eslabón
desde la primera cima.
Los pies y las manos cubren de pesadez
lo que enfiló islas, parques, bulevares;
nos llaman con pasos de campanas
el cuerpo ya no es la habitación contigua a la esperanza
sino el territorio despoblado para el miedo.
A las reservas, a los explosivos habrá que dirigirse
decir adiós como consigna duradera
hasta luego por el hoy que nos despide.
Abandonar la barca
asumir a ciegas
el naufragio.
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