Soledad Detrapo
Poeta recién llegado
Dijo adiós en la orilla
y sólo se escuchó la brisa.
Sus pies no tocan el suelo.
Juro que lo esperaría
a la vuelta, vida mía,
ahorcadita de un tablero.
Y la quedaba divina
la soga apretada al cuello.
Para lucirlo bien bello,
para sufrirlo una ruina.
Y el viento moverá las velas
y el sol secara sus alas.
Y pasará mucho tiempo, mucho.
Mucho más de lo que esperaba.
Ahora a los niños espanta
con un nudo en la garganta.
Con una sonrisa bien fea
llorando mientas espera.
M.D.T.
y sólo se escuchó la brisa.
Sus pies no tocan el suelo.
Juro que lo esperaría
a la vuelta, vida mía,
ahorcadita de un tablero.
Y la quedaba divina
la soga apretada al cuello.
Para lucirlo bien bello,
para sufrirlo una ruina.
Y el viento moverá las velas
y el sol secara sus alas.
Y pasará mucho tiempo, mucho.
Mucho más de lo que esperaba.
Ahora a los niños espanta
con un nudo en la garganta.
Con una sonrisa bien fea
llorando mientas espera.
M.D.T.
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