Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
[video=youtube_share;bCPwZlCLzkg]http://youtu.be/bCPwZlCLzkg[/video]
Al son de la lluvia bailan los árboles,
huele el aire fresco de hierba y de flores -
y los cielos abiertos, nos miran desde arriba
con los ojos de la tempestad...
En silencio se oye mejor la música
del agua y de los truenos,
como la última sinfonía del atardecer en pleno verano -
y la luz mezclada con las tinieblas...
Pobre quien no conoce esta belleza;
el viento soplando, cantando las tristezas
de la vida y del tiempo que no vuelve...
Divagando sin certeza por los caminos
llenos de polvo y de muchas piedras
tiradas por el destino,
en la víspera de un renacer tardío...
Yo escucho la lluvia cantar - y me sale el alma
del pecho, el corazón no aguanta
tanta, ¡pero tanta maestría!
Y pierdo la calma,
el sueño no me tiene ya en su poder;
la noche se levanta en toda su gloria -
y yo llena de esperanza, con versos y sentimientos,
distante escribo la historia
de un día que aún está por llegar...
¿Quién comprende aquella añoranza?
¡La sombra de lo lejano, el sol ahogado en el mar;
el misterioso lenguaje de los siglos pasados
cuyo encanto para mí sigue tan vivo!
Y el porvenir desconocido el que todo el mundo espera,
hasta que se canse de esperar...
¡Mi vida! Un océano donde me encuentro perdida,
como un barco náufrago entre las olas,
entre la furia de mi alma rebelde - y sabiduría de un anciano.
Entre el fuego celestial de los relámpagos
y las aguas tranquilas de un tenebroso manantial...
Entre la lluvia y el sol, aflicción y las pocas alegrías
de mi tan miserable existencia...
Pero sigo hacia adelante y no me detengo,
buscando libertad y la victoria,
hasta que la muerte con sus frías manos
me acurruque a dormir -
y no conozco el sendero por el cual me llevan
el alma y el pensamiento,
pero mi poesía no puede nunca morir...
Será, entonces, una canción del viento
la que me va a acompañar
en mi viaje hacia el olvido...
[05/08/2013]
Al son de la lluvia bailan los árboles,
huele el aire fresco de hierba y de flores -
y los cielos abiertos, nos miran desde arriba
con los ojos de la tempestad...
En silencio se oye mejor la música
del agua y de los truenos,
como la última sinfonía del atardecer en pleno verano -
y la luz mezclada con las tinieblas...
Pobre quien no conoce esta belleza;
el viento soplando, cantando las tristezas
de la vida y del tiempo que no vuelve...
Divagando sin certeza por los caminos
llenos de polvo y de muchas piedras
tiradas por el destino,
en la víspera de un renacer tardío...
Yo escucho la lluvia cantar - y me sale el alma
del pecho, el corazón no aguanta
tanta, ¡pero tanta maestría!
Y pierdo la calma,
el sueño no me tiene ya en su poder;
la noche se levanta en toda su gloria -
y yo llena de esperanza, con versos y sentimientos,
distante escribo la historia
de un día que aún está por llegar...
¿Quién comprende aquella añoranza?
¡La sombra de lo lejano, el sol ahogado en el mar;
el misterioso lenguaje de los siglos pasados
cuyo encanto para mí sigue tan vivo!
Y el porvenir desconocido el que todo el mundo espera,
hasta que se canse de esperar...
¡Mi vida! Un océano donde me encuentro perdida,
como un barco náufrago entre las olas,
entre la furia de mi alma rebelde - y sabiduría de un anciano.
Entre el fuego celestial de los relámpagos
y las aguas tranquilas de un tenebroso manantial...
Entre la lluvia y el sol, aflicción y las pocas alegrías
de mi tan miserable existencia...
Pero sigo hacia adelante y no me detengo,
buscando libertad y la victoria,
hasta que la muerte con sus frías manos
me acurruque a dormir -
y no conozco el sendero por el cual me llevan
el alma y el pensamiento,
pero mi poesía no puede nunca morir...
Será, entonces, una canción del viento
la que me va a acompañar
en mi viaje hacia el olvido...
[05/08/2013]
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