Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
La luna se apagó, se hizo la noche
y el aire se negó a ser respirado;
su cuerpo por la muerte derrotado
se ha vuelto desarmado cual fantoche.
La Vida -ya divina en su derroche-
alada se despega de su lado;
la Vida deja yerto su costado
y libre se le va sin un reproche.
Y queda elemental la senda abierta,
y todo lo que resta es el Camino...
Serena sale el alma por la puerta.
La luna se apagó, sólo el Destino
alumbra aquella habitación desierta.
El Hombre brilla afuera diamantino.
y el aire se negó a ser respirado;
su cuerpo por la muerte derrotado
se ha vuelto desarmado cual fantoche.
La Vida -ya divina en su derroche-
alada se despega de su lado;
la Vida deja yerto su costado
y libre se le va sin un reproche.
Y queda elemental la senda abierta,
y todo lo que resta es el Camino...
Serena sale el alma por la puerta.
La luna se apagó, sólo el Destino
alumbra aquella habitación desierta.
El Hombre brilla afuera diamantino.