La Luna triste, llora sin consuelo,
por ver descuidada a su hermana Azul,
trata de cuidarla con ligeras gotas de luz,
pero por ser pequeña no llega a suplir tan anhelo.
Su hermano mayor Amarillo le dice que le ayudará,
pero aquellos que están en la hermana Azul no desaparecerán,
sino que se multiplicarán y la atacarán,
a pesar que les da hogar y bienestar.
La Luna triste pide ayuda a los lobos,
haciendo un pacto eterno con ellos,
que cuiden a su madre y que estén atentos,
de los peligros en los que ella se encuentre,
para así poder vivir por siempre.
Uno de los lobos dijo: ¿qué recibimos a cambio?
La Luna triste dijo: Mi amor y mi sonrisa en sus corazones,
se reflejará con fuerza en la umbra y penumbra,
cuando yo brille como nunca,
pues solo será para ustedes, mis amados protectores.
Serán también mis hijos, y los cuidaré,
con ustedes siempre estaré,
los abrazaré con el viento,
veré crecer a sus hijos y mi corazón estará contento,
porque recordaré mi pacto en cada aullido,
hasta el último de ustedes que haya nacido.
Los lobos cuidaron de la madre Azul y la Luna triste de ellos,
¡Hermana! dijo Azul maravillosamente.
Ya no estés triste por favor, me han sanando aquellos y los lobos,
¡Gracias a ti he vuelto a vivir!
Y la Luna triste, comenzó a sonreír.
por ver descuidada a su hermana Azul,
trata de cuidarla con ligeras gotas de luz,
pero por ser pequeña no llega a suplir tan anhelo.
Su hermano mayor Amarillo le dice que le ayudará,
pero aquellos que están en la hermana Azul no desaparecerán,
sino que se multiplicarán y la atacarán,
a pesar que les da hogar y bienestar.
La Luna triste pide ayuda a los lobos,
haciendo un pacto eterno con ellos,
que cuiden a su madre y que estén atentos,
de los peligros en los que ella se encuentre,
para así poder vivir por siempre.
Uno de los lobos dijo: ¿qué recibimos a cambio?
La Luna triste dijo: Mi amor y mi sonrisa en sus corazones,
se reflejará con fuerza en la umbra y penumbra,
cuando yo brille como nunca,
pues solo será para ustedes, mis amados protectores.
Serán también mis hijos, y los cuidaré,
con ustedes siempre estaré,
los abrazaré con el viento,
veré crecer a sus hijos y mi corazón estará contento,
porque recordaré mi pacto en cada aullido,
hasta el último de ustedes que haya nacido.
Los lobos cuidaron de la madre Azul y la Luna triste de ellos,
¡Hermana! dijo Azul maravillosamente.
Ya no estés triste por favor, me han sanando aquellos y los lobos,
¡Gracias a ti he vuelto a vivir!
Y la Luna triste, comenzó a sonreír.