Triste se asoma el día sobre los tejados,
se rompe mi cuerpo
como un espejito de dolor reflejado,
y las fuerzas a veces se escapan
a un rincón oscuro.
Pero los libros,
la actividad,
la vida
le hacen salir a mirar
igual que un niño para su llanto
delante de un juguete.
Ella viene a mi
y bailamos juntos al son de la música,
al son de la lluvia que cae,
al son de la luz que penetra.
La quiero atar a mi vientre,
pero es libre,
esta siempre,
y su juego preferido
es el escondite.
La mantengo a mi vera,
la atiendo,
la quiero,
me alío con la vida..
A veces la dejo de mirar
y no me sostengo,
hasta que de nuevo
cogemos el son de la música
y danzamos juntas
casi todas las piezas
se rompe mi cuerpo
como un espejito de dolor reflejado,
y las fuerzas a veces se escapan
a un rincón oscuro.
Pero los libros,
la actividad,
la vida
le hacen salir a mirar
igual que un niño para su llanto
delante de un juguete.
Ella viene a mi
y bailamos juntos al son de la música,
al son de la lluvia que cae,
al son de la luz que penetra.
La quiero atar a mi vientre,
pero es libre,
esta siempre,
y su juego preferido
es el escondite.
La mantengo a mi vera,
la atiendo,
la quiero,
me alío con la vida..
A veces la dejo de mirar
y no me sostengo,
hasta que de nuevo
cogemos el son de la música
y danzamos juntas
casi todas las piezas