La madeja de la vida

Llegó el amanecer...
los tibios rayos el sol
descubren cosas que ayer no estaban,
mientras el silencio disipa las cumbres
bordeadas de una tenue oscuridad
que se resiste a doblegar su tozudez

La vieja fragua calcinó los recuerdos
de locos romances y viejos amoríos,
sucedidos en la intemperancia inocua
de las edades tempranas e inocentes,
cuando el ósculo sabe a rosas aromadas
y la razón no advierte todavía la decepción
que precede al desengaño de lo imprevisto,
tachonando la ilusión de blondos malvaviscos

Llegó el amanecer...
la brisa fría de las montañas
repercuten en el animo ufano de las gaviotas,
trayendo el eco de sus cantos sobre las rocas,
frías,mudas,silentes como el dolor de una loca
que se resiste con fuerzas a perder su lucidez

La antigua rueca enhebró los tejidos chuecos
del entramado polvoriento de los sueños juveniles,
donde el sol se pone al este,trocando los papeles
de invertir la fantasía con la realidad sombría,
no importando el sentido común,ninguna lógica
es apremiante ante la fuerza de la edad lisonjera,
donde el despertar de los sentidos sobrepasa todo
entendimiento,desafiando cualquier regla valedera

Llegó el amanecer...
la nieve cubre las rocas
que serpentean el camino a casa,
la brisa trae el aroma inconfundible
del aroma del café recién cocido,
olor de los abuelos y de cosas viejas

La madeja luenga que da vueltas a la vida
nos trae recuerdos queridos de otros tiempos,
cuando la vida era distinta a la de estos días,
no existía la malicia en los corazones felices
de la gente memorable de aquel hermoso pasado;
no se puede comparar entre las generaciones,
el ciudadano pasado era fiel,sincero y honrado
y a los que existen ahora les escasean estos dones.

Hola Antonio, hermoso lo que has escrito, abrazos.-
 
Llegó el amanecer...
los tibios rayos el sol
descubren cosas que ayer no estaban,
mientras el silencio disipa las cumbres
bordeadas de una tenue oscuridad
que se resiste a doblegar su tozudez

La vieja fragua calcinó los recuerdos
de locos romances y viejos amoríos,
sucedidos en la intemperancia inocua
de las edades tempranas e inocentes,
cuando el ósculo sabe a rosas aromadas
y la razón no advierte todavía la decepción
que precede al desengaño de lo imprevisto,
tachonando la ilusión de blondos malvaviscos

Llegó el amanecer...
la brisa fría de las montañas
repercuten en el animo ufano de las gaviotas,
trayendo el eco de sus cantos sobre las rocas,
frías,mudas,silentes como el dolor de una loca
que se resiste con fuerzas a perder su lucidez

La antigua rueca enhebró los tejidos chuecos
del entramado polvoriento de los sueños juveniles,
donde el sol se pone al este,trocando los papeles
de invertir la fantasía con la realidad sombría,
no importando el sentido común,ninguna lógica
es apremiante ante la fuerza de la edad lisonjera,
donde el despertar de los sentidos sobrepasa todo
entendimiento,desafiando cualquier regla valedera

Llegó el amanecer...
la nieve cubre las rocas
que serpentean el camino a casa,
la brisa trae el aroma inconfundible
del aroma del café recién cocido,
olor de los abuelos y de cosas viejas

La madeja luenga que da vueltas a la vida
nos trae recuerdos queridos de otros tiempos,
cuando la vida era distinta a la de estos días,
no existía la malicia en los corazones felices
de la gente memorable de aquel hermoso pasado;
no se puede comparar entre las generaciones,
el ciudadano pasado era fiel,sincero y honrado
y a los que existen ahora les escasean estos dones.

Las personas de antes tenían códigos de honor, y aunque siempre hubo oscuridad en el mundo, nunca como ahora la maldad se pone en evidencia en estas enormes vidrieras llamadas redes sociales.
Pero también podemos usar los medios para recordar esos valores y volver a darles el sitio que merecen.
Nada se pierde si se puede recordar y honrar.
Tu poema es un sentido paseo por la nostalgia de días más felices y más diáfanos.
Siempre es un gusto devolver tus obras al presente.
Te dejo mi admiración, amigo y un abrazo de casi fin de semana.
 
Llegó el amanecer...
los tibios rayos el sol
descubren cosas que ayer no estaban,
mientras el silencio disipa las cumbres
bordeadas de una tenue oscuridad
que se resiste a doblegar su tozudez

La vieja fragua calcinó los recuerdos
de locos romances y viejos amoríos,
sucedidos en la intemperancia inocua
de las edades tempranas e inocentes,
cuando el ósculo sabe a rosas aromadas
y la razón no advierte todavía la decepción
que precede al desengaño de lo imprevisto,
tachonando la ilusión de blondos malvaviscos

Llegó el amanecer...
la brisa fría de las montañas
repercuten en el animo ufano de las gaviotas,
trayendo el eco de sus cantos sobre las rocas,
frías,mudas,silentes como el dolor de una loca
que se resiste con fuerzas a perder su lucidez

La antigua rueca enhebró los tejidos chuecos
del entramado polvoriento de los sueños juveniles,
donde el sol se pone al este,trocando los papeles
de invertir la fantasía con la realidad sombría,
no importando el sentido común,ninguna lógica
es apremiante ante la fuerza de la edad lisonjera,
donde el despertar de los sentidos sobrepasa todo
entendimiento,desafiando cualquier regla valedera

Llegó el amanecer...
la nieve cubre las rocas
que serpentean el camino a casa,
la brisa trae el aroma inconfundible
del aroma del café recién cocido,
olor de los abuelos y de cosas viejas

La madeja luenga que da vueltas a la vida
nos trae recuerdos queridos de otros tiempos,
cuando la vida era distinta a la de estos días,
no existía la malicia en los corazones felices
de la gente memorable de aquel hermoso pasado;
no se puede comparar entre las generaciones,
el ciudadano pasado era fiel,sincero y honrado
y a los que existen ahora les escasean estos dones.

Un gusto pasar por tus versos mi estimado Antonio,
nos dibujas con gran belleza y nostalgia ,
la llegada de ese amanecer
pintado con el lienzo de los recuerdos.
!Un saludo grande!
 
Llegó el amanecer...
los tibios rayos el sol
descubren cosas que ayer no estaban,
mientras el silencio disipa las cumbres
bordeadas de una tenue oscuridad
que se resiste a doblegar su tozudez

La vieja fragua calcinó los recuerdos
de locos romances y viejos amoríos,
sucedidos en la intemperancia inocua
de las edades tempranas e inocentes,
cuando el ósculo sabe a rosas aromadas
y la razón no advierte todavía la decepción
que precede al desengaño de lo imprevisto,
tachonando la ilusión de blondos malvaviscos

Llegó el amanecer...
la brisa fría de las montañas
repercuten en el animo ufano de las gaviotas,
trayendo el eco de sus cantos sobre las rocas,
frías,mudas,silentes como el dolor de una loca
que se resiste con fuerzas a perder su lucidez

La antigua rueca enhebró los tejidos chuecos
del entramado polvoriento de los sueños juveniles,
donde el sol se pone al este,trocando los papeles
de invertir la fantasía con la realidad sombría,
no importando el sentido común,ninguna lógica
es apremiante ante la fuerza de la edad lisonjera,
donde el despertar de los sentidos sobrepasa todo
entendimiento,desafiando cualquier regla valedera

Llegó el amanecer...
la nieve cubre las rocas
que serpentean el camino a casa,
la brisa trae el aroma inconfundible
del aroma del café recién cocido,
olor de los abuelos y de cosas viejas

La madeja luenga que da vueltas a la vida
nos trae recuerdos queridos de otros tiempos,
cuando la vida era distinta a la de estos días,
no existía la malicia en los corazones felices
de la gente memorable de aquel hermoso pasado;
no se puede comparar entre las generaciones,
el ciudadano pasado era fiel,sincero y honrado
y a los que existen ahora les escasean estos dones.
Hoy, hasta el paisaje que nos rodea ha cambiado, neblinas grises de sol ausente y aire enrarecido como el alma humana, que ha olvidado por completo, valores, respeto, dignidad y honor, palabras desconocidas para las nuevas generaciones. Magnífico, bello y profundo poema, Antonio, saludos Daniel
 
Las personas de antes tenían códigos de honor, y aunque siempre hubo oscuridad en el mundo, nunca como ahora la maldad se pone en evidencia en estas enormes vidrieras llamadas redes sociales.
Pero también podemos usar los medios para recordar esos valores y volver a darles el sitio que merecen.
Nada se pierde si se puede recordar y honrar.
Tu poema es un sentido paseo por la nostalgia de días más felices y más diáfanos.
Siempre es un gusto devolver tus obras al presente.
Te dejo mi admiración, amigo y un abrazo de casi fin de semana.
Causa una gran nostalgia recordar esas épocas pasadas donde todo era felicidad, no sé si era por que estábamos muy pequeños y nuestra inocencia no develaba todavía los avatares de este mundo cambiante. Lo que si es cierto que antes no veíamos las maldades que se ven ahora y todos podíamos salir a nuestros juegos sin temor que alguien nos pudiera hacer daño, al menos en mi provincia era así. Estoy de acuerdo contigo, querida Cecilya, está en nosotros recordar esos tiempos y traerlos al presente como prueba fehaciente que vivimos mejores épocas.
Gracias por llegar una vez más hasta mi biblioteca y tomar como siempre, una de mis obras para devolverla a nuestros días
La admiración es mutua, querida Cecilya... te mando una rosa en el viento. Feliz fin de semana
 
Me encanta estos versos estimado poeta, que gusto detenerme en tus letras
abrazos de colores en la distancia y sigo esperando ese amanecer
Agradecido contigo, Guadalupe, por tan agradables palabras. Te devuelvo triplicado el abrazo de colores. Dispón tu corazón para que todos los amaneceres sean agradables para ti.
Te envío una rosa, envuelta en mi abrazo impregnado de amistad y respeto
 
Un gusto pasar por tus versos mi estimado Antonio,
nos dibujas con gran belleza y nostalgia ,
la llegada de ese amanecer
pintado con el lienzo de los recuerdos.
!Un saludo grande!
El gusto es mío, Andrea... agradezco que te hayas pasado por aquí a dejar tu agradable comentario. Ensancho tu saludo y lo envuelto en una rosa
Un abrazo con respeto y amistad
 
Hoy, hasta el paisaje que nos rodea ha cambiado, neblinas grises de sol ausente y aire enrarecido como el alma humana, que ha olvidado por completo, valores, respeto, dignidad y honor, palabras desconocidas para las nuevas generaciones. Magnífico, bello y profundo poema, Antonio, saludos Daniel
Tienes mucha razón, mi estimado Daniel, los tiempos han cambiado tanto que hasta el aire que respiramos ya no es el mismo. La humanidad ha caído en una decadencia deprimente y la ética y los valores, hoy están en desuso. Te agradezco tu visita y tu certero comentario
Te mando un abrazo de hermano
 

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