Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
La Mar...
La Gaviota y el Viento
Cuando la inmensa y profunda mar
bailaba y bailaba muy deprisa
contra el vendaval del viento,
donde se arrecian las fuertes olas
contra las escolleras de hormigón,
de los fortificados puertos...
de las costas;
La mar le gritó al viento al oído
dentro de su intenso y salvaje vaivén,
que dejara de moverla de forma
tan constante y peligrosa,
en las noches profundas de las olas
bravas y hermosas,
iluminadas por las mágicas
y entrañables luces de las lejanas estrellas,
donde se quiebran los sueños...
de todas ellas.
El viento le hizo caso a la mar
y se marchó con muchas prisas,
hacia otro lugar de la tierra
dejando a la mar tranquila y serena,
pero al poco tiempo
echó la mar en falta al viento,
y la mar mandó a una gaviota
con un mensaje para el viento,
la gaviota voló y voló incansable
ha través del tiempo,
hasta llegar a una alta montaña
donde se encontraba el viento...
cerca del cielo,
la gaviota con la voz entrecortada
por tan encomiable esfuerzo,
le dijo al viento...
tienes que volver junto a la mar
pues ella te extraña tanto que no puede vivir
sin tus arrumacos y caricias que albergaron...
otros tiempos.
Autor: Ángel San Isidro
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