La Mar

Luis de Pablos

Poeta veterano en el Portal
Es mi patria,
la casa que yo quiero,
el puente necesario,
la paz que necesito,
el patio que conserva
el eco de mis cosas.
Sin él mi alma vaga rota.

Es el son de la música
infinita que me dice
que aún no he muerto.

La mar es la tierra
de mis huellas.
El sitio donde moro.

Ciudad que sin banderas
acoge las aceras
y los pasos perdidos.

Lugar a donde vuelven
los héroes inmunes

Donde quisiera yo
que terminen los míos.
 
La Mar es mi carrito de la compra,
donde deposito mis productos, en los pasillos del híper-mercado.
Luego, los pago todos, ante la caja registradora.
La solemne señora me exige que pague al contado.


En metálico, o si no, con tarjeta de crédito.


La Mar es mi triciclo; en el billar americano, el taco.
La Mar es padre putativo o Pepe.
Pater Comunitatis, Paco.
La Mar predica con el ejemplo, como padre de la patria.


La Mar, junto a Cicerón, y a la cabeza de la Iglesia, o máximo pontífice,


Papa. La Mar, para el surf, que en sus olas derrapa.
La Mar, sobre la nieve virgen, Snow-Board o tabla,
para manejarse de perfil, el esquiador talentoso.
Y así, Caperucita Roja huye del lobo feroz,


pero se hospeda en la cabaña del oso.
 
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La Mar es mi carrito de la compra,
donde deposito mis productos, en los pasillos del híper-mercado.
Luego, los pago todos, ante la caja registradora.
La solemne señora me exige que pague al contado.


En metálico, o si no, con tarjeta de crédito.


La Mar es mi triciclo; en el billar americano, el taco.
La Mar es padre putativo o Pepe.
Pater Comunitatis, Paco.
La Mar predica con el ejemplo, como padre de la patria.


La Mar, junto a Cicerón, y a la cabeza de la Iglesia, o máximo pontífice,


Papa. La Mar, para el surf, que en sus olas derrapa.
La Mar, sobre la nieve virgen, Snow-Board o tabla,
para manejarse de perfil, el esquiador talentoso.
Y así, Caperucita Roja huye del lobo feroz,


pero se hospeda en la cabaña del oso.

Qué de cosas puede ser la mar, puñetas.
 
Es mi patria,
la casa que yo quiero,
el puente necesario,
la paz que necesito,
el patio que conserva
el eco de mis cosas.
Sin él mi alma vaga rota.

Es el son de la música
infinita que me dice
que aún no he muerto.

La mar es la tierra
de mis huellas.
El sitio donde moro.

Ciudad que sin banderas
acoge las aceras
y los pasos perdidos.

Lugar a donde vuelven
los héroes inmunes

Donde quisiera yo
que terminen los míos.

Sensible y sentido poema en el que me reflejo igual que si me mirara en un espejo.
Te abrazo.
Jazmín

"La tierra que los tiempos endurecen
al tiempo que a nosotros nos ablandan,
que a golpes de martillos estremece
los cimientos del alma,

se vuelve a nuestros ojos como un río
que irá a morir al mar donde fenecen
jirones de recuerdos, nuestra nada."




 
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