Shalott
Poeta recién llegado
LA MARQUESA DE BRINVILLIERS (Retrato de una psicópata)
María Magdalena fue su nombre.
Fue la mayor de cinco, por hermanos.
Mujer malvada y cruel, de sucias manos.
Hija de Consejero y Gentilhombre.
Ande con gran cuidado ¡Le prevengo!
Cuando su imagen venga y se persone
con tamaña ruindad, no os impresione.
No dude que motivos gruesos, tengo.
Confesó que a los siete tiernos años
se habría de perder la doncellez.
Lo contaba por alto y sin doblez.
Época sin moral; así los daños.
Casó con militar de regimiento,
Antoine de Gobelin, el marquesado
de brinvilliers, por siempre ya marcado.
Aguarden sólo un poco, que lo cuento...
Enseguida se quiso ver amada
por otro buen marqués. Un ser corrupto,
hosco, de trato seco por abrupto.
De placeres mundanos alienada.
El padre de la dama, con vergüenza,
no aprueba amantes. ¡Quiere verle muerto!
Encarcela al marqués. Aquí os alerto:
El destino sus vidas lía y trenza...
Aprenden de la cárcel lo no escrito.
Fórmulas magistrales con que matan,
atontan o somenten al que tratan,
sin que se les escape un solo grito.
Domina la pareja de venenos,
remedios para tósigos, ponzoñas...
A pobres indigentes carantoñas
llevaban, con mortales sorbos llenos.
No aprendió por matar, si no acabara:
Así caería el padre y los hermanos,
sirvientes, enemigos y fulanos.
Que todo moriría si estorbara.
Y ahora les haré una pregunta:
¿A quién le extrañará que sea infiel?
Lugar será de partos el dosel.
Sin padres conocidos, se os apunta...
Mas pasó que temía su maestro.
Trató de intoxicarla varias veces.
Pagaría sus dudas y con creces.
¿Cómo acabó sus horas? Se lo muestro...
Su fin y cómo llega, le sorprende:
Él manipula cientos de sustancias,
conoce la prudencia y la distancia,
y sabe de mezclarlas, pues entiende.
Una explosión acaba con su vida.
Se atribuye a los gases de la fosa
donde allí trabajaba en cierta cosa...
¡Fue ella! mas esta dama es la vencida.
Vencida, que no es ser la vencedora...
El finado tenía confesión
escrita y preparada con tesón.
¡Los crímenes señalan a su autora!
Las crónicas mostraron su talante:
Enhiesta y tiesa frente a magistrados,
sus motivos quedaron exarados,
mas persiste en mostrarse petulante.
Se le aplicó la pena más notoria.
Como vos imagina, sin cabeza...
¡Vaya con Dios! ¡Menuda fue la Pieza!
¡Que no quede de sí, ni la memoria!
Yo vi su ruin cadáver. Fiar podéis.
Pensad que la señora estaba muerta.
No cruzará jamás dintel ni puerta...
Mas si acaso, sugiero que recéis.
Natividad Moreno 08/2015
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