Melementos
Poeta adicto al portal
En la mal llamada patria
doña nadie va harapienta,
extiende su mano
frente a la miradas frías.
Alguien le avienta unas monedas
sin ver en su rostro que,
ella es una elegía.
En lo inhóspito -bajo un puente-
por su pesar y el desprecio;
se deslizan lágrimas tibias.
Resignada a su suerte
en la imaginación se vuelca,
y la vida le sonríe con ironía.
Dentro del triste contexto,
la miseria es el peor indicio
de lo injusto y la desidia.
doña nadie va harapienta,
extiende su mano
frente a la miradas frías.
Alguien le avienta unas monedas
sin ver en su rostro que,
ella es una elegía.
En lo inhóspito -bajo un puente-
por su pesar y el desprecio;
se deslizan lágrimas tibias.
Resignada a su suerte
en la imaginación se vuelca,
y la vida le sonríe con ironía.
Dentro del triste contexto,
la miseria es el peor indicio
de lo injusto y la desidia.