Lírico.
Exp..
La monja II
Las campanas la llaman a maitines.
Ensaya una oración en su escritorio.
Se calza unos zurcidos calcetines
y se dirige presta al refectorio.
Tras un frugal almuerzo mira un cierto
jardín visible tras la celosía.
Oculta desde allí la monja espía
al jardinero que cultiva el huerto.
No sabe quién la lleva sin pensarlo
al huerto de manzanas coloradas.
Un fuego del momento le da alas
para acercarse al joven y observarlo.
Su pecho es como un pájaro que agita
las dos alas sin entender su cuita.
Las campanas la llaman a maitines.
Ensaya una oración en su escritorio.
Se calza unos zurcidos calcetines
y se dirige presta al refectorio.
Tras un frugal almuerzo mira un cierto
jardín visible tras la celosía.
Oculta desde allí la monja espía
al jardinero que cultiva el huerto.
No sabe quién la lleva sin pensarlo
al huerto de manzanas coloradas.
Un fuego del momento le da alas
para acercarse al joven y observarlo.
Su pecho es como un pájaro que agita
las dos alas sin entender su cuita.