Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como si abismo no fuera
llegar caduco a la orilla
donde toda maravilla
es ausencia y ventolera.
Como una daga certera,
avisadora y difunta,
junta tu cuello a su yunta
doblegando la testuz,
te niega palabra y Luz
mientras lo oscuro despunta.
Como si todo cupiera
desafecto en tu bolsillo,
enajenado del brillo,
de tu gusto y tu sesera.
Como si el alma perdiera
el valor de andar contigo
te vuelves miedo y castigo
y cielo desmantelado,
nublado con el nublado
que regala tu postigo.
Como si el pecho prendiera
un fuego imperfecto y roto
donde un vasto terremoto
quebrara tu primavera.
Como una noche cualquiera
se envenena la balanza
y lo pesado no alcanza
para darte un sol futuro,
el peso se vuelve impuro
ganando desesperanza.
Como si Dios no supiera
lo que te aviva por dentro
y ahíto de desencuentro
en la Nada te fundiera.
Como la carne postrera
que se deshace en la fosa,
la piedra sirve de losa
a lo carnal de la vida,
el Tiempo cierra la herida…
y a otra cosa, mariposa.
La muerte al final reposa.
llegar caduco a la orilla
donde toda maravilla
es ausencia y ventolera.
Como una daga certera,
avisadora y difunta,
junta tu cuello a su yunta
doblegando la testuz,
te niega palabra y Luz
mientras lo oscuro despunta.
Como si todo cupiera
desafecto en tu bolsillo,
enajenado del brillo,
de tu gusto y tu sesera.
Como si el alma perdiera
el valor de andar contigo
te vuelves miedo y castigo
y cielo desmantelado,
nublado con el nublado
que regala tu postigo.
Como si el pecho prendiera
un fuego imperfecto y roto
donde un vasto terremoto
quebrara tu primavera.
Como una noche cualquiera
se envenena la balanza
y lo pesado no alcanza
para darte un sol futuro,
el peso se vuelve impuro
ganando desesperanza.
Como si Dios no supiera
lo que te aviva por dentro
y ahíto de desencuentro
en la Nada te fundiera.
Como la carne postrera
que se deshace en la fosa,
la piedra sirve de losa
a lo carnal de la vida,
el Tiempo cierra la herida…
y a otra cosa, mariposa.
La muerte al final reposa.