Manuel Alfredo Cáceres
Poeta recién llegado
Este es un poema , no escrito sino , sangrado desde el alma , es en homenaje a mi hermana ( Rosa Eliana ) que se suicidó el año pasado , un 10 de Enero , luego de extrangular y dar muerte a su hijo mayor ( mi ahijado ) Victor , de apenas 5 años .
La muerte no pudo
Apareció la muerte en mi vida
Con sus garras infernales,
No la pude reconocer ni detener
No pude, no pude..
Se llevaba en su equipaje
Tras su cobarde retirada,
Carne de mi carne
Mi alma pegada a ellos,
Era mi niño y su madre
A quien apagaba la vida.
Queda una estela oscura
De dolor y maldiciones,
Ni dios se salvaba, de mi odio incontenible,
La furia no contenida
Del dolor que me legaba.
Maldita muerte traicionera
No la pude contener,
No pude no pude.
y me quedé vacío
Tembloroso y melancólico,
Sin entender la vida
Como me hería sin piedad.
Sin ninguna vacilación
Arrancó de cuajo sus vidas.
Compañera de juegos en la infancia
Se fue sin poder ayudarla,
Sin prepararle el camino
A su encuentro con lo eterno.
Te llevabas a su niño
Sin siquiera permitirle,
Llenar sus manos de juegos,
de sueños, de aventuras
De dragones y princesas.
Maldita muerte, te escondiste
Agazapada como un traidor
Para llevarte junto con ellos
Parte de mi propia vida.
Hoy en estas líneas los recuerdo,
Como siempre
Sus sonrisas eternas hoy son regocijo de Dios
Aprendí a perdonarle, por darme tanto dolor.
Hoy mi tristeza es esperanza
De que estarán junto a él
Y tomados de su mano
Cuidando de quienes nos quedamos.
Extrañándoles como siempre
Amándoles con dolor,
La maldita muerte no pudo
No esta vez,
No apagó su luz.
Están en mi mente siempre
Iluminando mi camino,
Tu y tu niño hoy
Son un lucero vivo,
El que sigo y veo
A diario en mi andar.
Ustedes son mi vigía
En mi duro caminar.
La muerte no pudo
Apareció la muerte en mi vida
Con sus garras infernales,
No la pude reconocer ni detener
No pude, no pude..
Se llevaba en su equipaje
Tras su cobarde retirada,
Carne de mi carne
Mi alma pegada a ellos,
Era mi niño y su madre
A quien apagaba la vida.
Queda una estela oscura
De dolor y maldiciones,
Ni dios se salvaba, de mi odio incontenible,
La furia no contenida
Del dolor que me legaba.
Maldita muerte traicionera
No la pude contener,
No pude no pude.
y me quedé vacío
Tembloroso y melancólico,
Sin entender la vida
Como me hería sin piedad.
Sin ninguna vacilación
Arrancó de cuajo sus vidas.
Compañera de juegos en la infancia
Se fue sin poder ayudarla,
Sin prepararle el camino
A su encuentro con lo eterno.
Te llevabas a su niño
Sin siquiera permitirle,
Llenar sus manos de juegos,
de sueños, de aventuras
De dragones y princesas.
Maldita muerte, te escondiste
Agazapada como un traidor
Para llevarte junto con ellos
Parte de mi propia vida.
Hoy en estas líneas los recuerdo,
Como siempre
Sus sonrisas eternas hoy son regocijo de Dios
Aprendí a perdonarle, por darme tanto dolor.
Hoy mi tristeza es esperanza
De que estarán junto a él
Y tomados de su mano
Cuidando de quienes nos quedamos.
Extrañándoles como siempre
Amándoles con dolor,
La maldita muerte no pudo
No esta vez,
No apagó su luz.
Están en mi mente siempre
Iluminando mi camino,
Tu y tu niño hoy
Son un lucero vivo,
El que sigo y veo
A diario en mi andar.
Ustedes son mi vigía
En mi duro caminar.