Capasa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Esa muerte que nunca termina.
Esa muerte, que apenas estrenada,
se vuelve un infinito viaje.
Esa muerte que llega…
Como una pedrada, seca
hiriente , tatuándonos
con moratones violáceos,
con la acidez del verde limón
con el amargor de la hiel revenida.
Esa muerte lenta, anemonas
del viento y de la vida,
camaleónica, camuflada
entre los cabellos
y en el iris de los ojos
donde la vida borbotea
Esa muerte, es, solo un fantasma
que nos acompaña,
riéndose, de lo absurdo que somos .
Carmen
Esa muerte, que apenas estrenada,
se vuelve un infinito viaje.
Esa muerte que llega…
Como una pedrada, seca
hiriente , tatuándonos
con moratones violáceos,
con la acidez del verde limón
con el amargor de la hiel revenida.
Esa muerte lenta, anemonas
del viento y de la vida,
camaleónica, camuflada
entre los cabellos
y en el iris de los ojos
donde la vida borbotea
Esa muerte, es, solo un fantasma
que nos acompaña,
riéndose, de lo absurdo que somos .
Carmen