La mujer que habita

Enmanuel R. Arjona

Poeta recién llegado
Le canto a la niña que duerme
entre mis cejas,
y entre sueños de utópicas ciudades
y miedos infernales
se desvela.
A la mujer antorcha
de mis ojos centelleantes,
a esa que risueña juega
en mis cabellos galopantes,
la de mis brazos,
la de mis piernas,
la que teje hipiles de oro y plata
con mis venas.​

A la poetiza loca
que baila entre mis manos,
a la guerrera descalza
que dirige mis pasos,
la que nace cuando río,
la que muere entre mis llantos,
la que corriendo escapa
entre mis gritos
desesperados.​

Soy mujer de lienzo,
mujer de piedra,
mujer de mística filosofía
y etérea,
mujer loca!
perversa!
desquiciada!
la errante caminante
entre letras desenfrenadas,
silueta de los ritos oscuros,
iluminada.​

Le canto a la mujer que habita
en mi piel,
en mis labios,
el suspiro que brota fulminante
en cada orgasmo,
la mujer erótica, desnuda
escondida entre mis sexos,
y difuminada en cada húmedo beso,
se vuelve verso.​

El fuego no la quema,
la luna la idolatra,
le canto a la mujer que en mis adentros,
encarnada
en un eterno verso de amor,
danza, danza y danza,
apasionada.​
 
Le canto a la niña que duerme
entre mis cejas,
y entre sueños de utópicas ciudades
y miedos infernales
se desvela.
A la mujer antorcha
de mis ojos centelleantes,
a esa que risueña juega
en mis cabellos galopantes,
la de mis brazos,
la de mis piernas,
la que teje hipiles de oro y plata
con mis venas.​

A la poetiza loca
que baila entre mis manos,
a la guerrera descalza
que dirige mis pasos,
la que nace cuando río,
la que muere entre mis llantos,
la que corriendo escapa
entre mis gritos
desesperados.​

Soy mujer de lienzo,
mujer de piedra,
mujer de mística filosofía
y etérea,
mujer loca!
perversa!
desquiciada!
la errante caminante
entre letras desenfrenadas,
silueta de los ritos oscuros,
iluminada.​

Le canto a la mujer que habita
en mi piel,
en mis labios,
el suspiro que brota fulminante
en cada orgasmo,
la mujer erótica, desnuda
escondida entre mis sexos,
y difuminada en cada húmedo beso,
se vuelve verso.​

El fuego no la quema,
la luna la idolatra,
le canto a la mujer que en mis adentros,
encarnada
en un eterno verso de amor,
danza, danza y danza,
apasionada.​

Bienvenido al portal. Buen comienzo en tu estreno en el porta.
Saludos
 

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