Todas las palabras
llevan su música dentro;
algunas, cuajadas de agudos,
gritan sobre el papel
como gatillos hambrientos;
otras, según las dejo,
se resbalan por la cuartilla
suaves, silenciosas
y sus notas apenas me susurran
velados cuentos.
Las más atrevidas
se me empinan en la frase
y cual cabecitas deslumbrantes
se buscan
para rimar con las más dulces.
A veces se quieren amontonar
todas sin orden
pero yo intento
ordenarlas con armonía
para que de sus senos
salgan
rompiendo a veces el riel
notas que me recuerden
sonoras voces
que mi pecho esconde.
llevan su música dentro;
algunas, cuajadas de agudos,
gritan sobre el papel
como gatillos hambrientos;
otras, según las dejo,
se resbalan por la cuartilla
suaves, silenciosas
y sus notas apenas me susurran
velados cuentos.
Las más atrevidas
se me empinan en la frase
y cual cabecitas deslumbrantes
se buscan
para rimar con las más dulces.
A veces se quieren amontonar
todas sin orden
pero yo intento
ordenarlas con armonía
para que de sus senos
salgan
rompiendo a veces el riel
notas que me recuerden
sonoras voces
que mi pecho esconde.