Orfelunio
Poeta veterano en el portal
۩
La Naval
España, si volviera a nacer
¡No extraña!;
volvería a servirte
¡Envite!;
con un brazo o sin él.
Cada uno de nosotros es un rico deseado
contradictorio en sus caminos;
un Cervantes pobre ignorado,
que espera la muerte honor de su destino.
En la más grande contienda de los siglos,
la invencible armada ostenta,
la derrota en los navíos
de los turcos engreídos la mayor afrenta.
No era parco el turco
en hombres,
sí en cañones;
mucha carne en el tumulto
del insulto sabedores
en la historia con sus nombres
adornándola de luto.
Por Erasmos barlovento,
por Carlo Quinto;
por Luteros sotavento,
ni impedimento sucinto
fue el espanto,
de íncubos los veleros
de súcubos con ahínco.
Ya huele el moro Musa,
ya tiembla el moro muro
destrozado el puro moro;
su armada está difusa,
su prestigio está en apuro
por el ímpetu del toro.
¡La naval!, ¡Qué gran hazaña!;
y repito ¡España!,
que si naciera otro tanto
volvería a ese Lepanto de Batalla.
La Naval
España, si volviera a nacer
¡No extraña!;
volvería a servirte
¡Envite!;
con un brazo o sin él.
Cada uno de nosotros es un rico deseado
contradictorio en sus caminos;
un Cervantes pobre ignorado,
que espera la muerte honor de su destino.
En la más grande contienda de los siglos,
la invencible armada ostenta,
la derrota en los navíos
de los turcos engreídos la mayor afrenta.
No era parco el turco
en hombres,
sí en cañones;
mucha carne en el tumulto
del insulto sabedores
en la historia con sus nombres
adornándola de luto.
Por Erasmos barlovento,
por Carlo Quinto;
por Luteros sotavento,
ni impedimento sucinto
fue el espanto,
de íncubos los veleros
de súcubos con ahínco.
Ya huele el moro Musa,
ya tiembla el moro muro
destrozado el puro moro;
su armada está difusa,
su prestigio está en apuro
por el ímpetu del toro.
¡La naval!, ¡Qué gran hazaña!;
y repito ¡España!,
que si naciera otro tanto
volvería a ese Lepanto de Batalla.