• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

La Navidad a través de los ojos de los niños

Jose Anibal Ortiz Lozada

Poeta adicto al portal
Navidad es una flor abierta
en los ojos claros de los niños.
Es un trino que despierta en sus pechos,
un estallido de risas que llena las casas.

El niño no entiende de calendarios,
ni de campanas lejanas.
Él sabe de estrellas fugaces
que caben en sus manos,
de ramas que se llenan de luces
como si el cielo las hubiera sembrado.

El niño no espera regalos;
espera milagros.
Ve en la brizna de un árbol
el resplandor del paraíso,
y en la llama de una vela,
el corazón del mundo encendido.

Ellos no caminan,
danzan entre los días cortos de diciembre,
con sus pies descalzos en la nieve de la esperanza.
Cada caricia es un universo,
cada risa, un himno que despierta a los silencios.

Miran los nacimientos con los ojos brillantes,
como si María, José y el Niño
vivieran en cada rincón de sus pupilas.
Y si cierran los ojos,
lo hacen para guardar en sus párpados
el eco dulce de los villancicos.

Ellos saben —como solo saben los niños—
que Navidad no está en el árbol,
ni en el regalo envuelto en cintas.
Está en el abrazo sin palabras,
en la mirada que entiende sin pedir,
en el pan que se parte en mil pedazos
y alimenta todos los sueños.

¡Oh Navidad, tú que eres tan niña!
Tú que traes en tus manos
un puñado de estrellas
y en tu aliento la risa del alba.

A través de los niños, tú hablas,
nos devuelves la fe perdida,
nos recuerdas que un pesebre humilde
es más grande que cualquier trono,
y que el
amor, sencillo y claro,
es el único regalo eterno.
 
Navidad es una flor abierta
en los ojos claros de los niños.
Es un trino que despierta en sus pechos,
un estallido de risas que llena las casas.

El niño no entiende de calendarios,
ni de campanas lejanas.
Él sabe de estrellas fugaces
que caben en sus manos,
de ramas que se llenan de luces
como si el cielo las hubiera sembrado.

El niño no espera regalos;
espera milagros.
Ve en la brizna de un árbol
el resplandor del paraíso,
y en la llama de una vela,
el corazón del mundo encendido.

Ellos no caminan,
danzan entre los días cortos de diciembre,
con sus pies descalzos en la nieve de la esperanza.
Cada caricia es un universo,
cada risa, un himno que despierta a los silencios.

Miran los nacimientos con los ojos brillantes,
como si María, José y el Niño
vivieran en cada rincón de sus pupilas.
Y si cierran los ojos,
lo hacen para guardar en sus párpados
el eco dulce de los villancicos.

Ellos saben —como solo saben los niños—
que Navidad no está en el árbol,
ni en el regalo envuelto en cintas.
Está en el abrazo sin palabras,
en la mirada que entiende sin pedir,
en el pan que se parte en mil pedazos
y alimenta todos los sueños.

¡Oh Navidad, tú que eres tan niña!
Tú que traes en tus manos
un puñado de estrellas
y en tu aliento la risa del alba.

A través de los niños, tú hablas,
nos devuelves la fe perdida,
nos recuerdas que un pesebre humilde
es más grande que cualquier trono,
y que el
amor, sencillo y claro,
es el único regalo eterno.
Una poesía tierna de amor a la Navidad.
Los niños son la esperanza del mundo.
Feliz Navidad.

Saludos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba