Mary C. López
Una mujer de líneas y procesos.
La niña
Se ha lastimado la niña en una quimera,
mentiras, mentiras, le han regalado
y al final la han dejado sintiéndose una ramera.
Las manos vacías, el cuerpo algo extraño,
al extremo la han minimizado
y aun así sonríe, sin expresar que esta cautiva
la niña de falsa alegría,
la que te llama en la esquina
y pide un cigarro con cara de promiscua.
¡También tiene un alma!
Y aunque esta torturada, en ella guardaba esperanzas
que hoy están laceradas.
¡Era una niña!
Cuando dio el corazón ingenuamente
y vivía confiada en un mundo sin piedras;
su corazón hoy esta bañado en sal y limón,
el rostro carece de dulce expresión,
sus manos parecen estar serenas
más por dentro se esfuerzan
por contener tranquilas las venas;
al caminar,
en su altivez denota presencia
y a cada paso ella siente como se hunde la tierra.
¿Quién puso a la niña ante esa muerte lenta?
¿Quién hoy le acusa con dedo de fuego?
¿Quién se atreve a juzgarla?
Los ciegos, los ciegos…
que no miran a diario su silencioso ruego,
implorando piedad
desde el lodo, desde el suelo.
Mary C. López.
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