Con sus ojos muy grandes
vigila la calle desde la terraza.
Esta quieta
y sus negras pupilas
reflejan placida
las luces inoportunas
que se cuelan incesante
hasta su ágil cerebro.
Como un pequeño mundo,
el azabache de su mirada
atrapa la vida inquieta
de la calle esta mañana.
Todo pasa doblemente reflejado,
empequeñeciéndose,
pintándose de ilusión
hacia un sueño azul
que se grabara
en una marea irreal,
en una infancia atrapada,
en un sueño de una calle,
dormido
en una mañana.
vigila la calle desde la terraza.
Esta quieta
y sus negras pupilas
reflejan placida
las luces inoportunas
que se cuelan incesante
hasta su ágil cerebro.
Como un pequeño mundo,
el azabache de su mirada
atrapa la vida inquieta
de la calle esta mañana.
Todo pasa doblemente reflejado,
empequeñeciéndose,
pintándose de ilusión
hacia un sueño azul
que se grabara
en una marea irreal,
en una infancia atrapada,
en un sueño de una calle,
dormido
en una mañana.