La ortiga se clavó en los dedos
y estos la destrozaron
por su acción natural,
llenos de rabia y de odio,
Sin ella tener instinto
de causar el menor daño.
El mar destrozó la barca,
con oleaje violento;
los hombres quedaron yertos,
ahogados contra la costa,
pero no se hallará asesino
que haga penitencia por ello.
Un hombre que mata a otro,
sabe lo que le arranca.
Conoce lo que está bien
y aquello que en el mal destaca.
No es un rayo, no es volcán;
entiende lo que provoca,
que la muerte es el camino
que a menudo se invoca,
y no hay reparación
cuando el hilo de corta.
y estos la destrozaron
por su acción natural,
llenos de rabia y de odio,
Sin ella tener instinto
de causar el menor daño.
El mar destrozó la barca,
con oleaje violento;
los hombres quedaron yertos,
ahogados contra la costa,
pero no se hallará asesino
que haga penitencia por ello.
Un hombre que mata a otro,
sabe lo que le arranca.
Conoce lo que está bien
y aquello que en el mal destaca.
No es un rayo, no es volcán;
entiende lo que provoca,
que la muerte es el camino
que a menudo se invoca,
y no hay reparación
cuando el hilo de corta.