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La otra guerra

Un poderoso recuerdo dela casa. Las casas guardan un trozo de nuestra alma, estimado Antonio. Un abrazo para toda la semana
Una casa representa toda una vida de añoranzas... así como el primer amor nunca se olvida, nuestro primer hogar, el original, jamás podremos borrarlo de nuestra vida.
Agradezco que te hayas pasado por aquí, mi apreciada Mary y hayas dejado tu agradable y certero comentario.
Te devuelvo el abrazo, con una rosa envuelta en él.
 
Esta casa derruida
fue luz en otros tiempos
Faro salvador de tu inocencia,
enclavada en la corola de una rosa
Caravanas de recuerdos
llegan a tu mente, de otras épocas,
donde el sol nunca moría
y la tarde era un pedazo de cielo
suspendido en el farol de tu mirada
Tu clavícula era firme
porque te sostenía el amor de tus padres,
soporte abnegado de las limitaciones de tu edad
Escarbabas en el cieno platinado del solar,
como buscando el gran tesoro anunciado
por la vocería de aquellas matronas
que contaban leyendas de riquezas y valijas,
iluminado por una lucecita incandescente
que de noche brillaba a muchas millas

¿Quién era tu luz en esos días?
La curiosidad de saber de dónde venían los gitanos
que te divertían cada noche en un circo destartalado,
la rueca de tu abuela que zurcía los recuerdos lejanos
de su juventud, allá, por la guerra de los mil días,
la trivial elocuencia de narrar partidos de fútbol
con la voz gutural de tu relator favorito,
la tierna costumbre de robarle un beso a la vecinita
en el descuido de las mañanas de un Domingo,
la insistente pregunta a tu madre, para saber
si era cierto que los bebes nacían por las axilas,
el apego pueril a tu amiguito al que le decían pito,
que un día se marchó cuando ya rayaba el alba
Tantas cosas eran tu luz en aquellos días,
que la noche se iluminaba tan solo con tu mirada


Ahora, estás aquí, en el querido solar de antes,
carcomido por las huellas del tiempo que pasa,
y tú sin poder hacer nada
Ahora, estás aquí, con el alma en los recuerdos
que te llaman... sol de octubre que ya no brilla en tu mirada
Ahora, estás aquí, frente a esa casa derruida
que fue tu luz en otros días
Ahora, estás aquí, haciendo preguntas al viento:
¿Dónde están los que vivieron aquí?
¿Dónde se han ido los que fueron luz de tu alegría?
La casa que fue el epicentro de tus batallas infantiles,
yace vencida por el implacable paso del tiempo
Ya no suenan los tangos que tus padres escuchaban
en las noches tibias de verano,
ni se oye la voz de tu tía, cantando boleros en el baño
Ya el ciruelo se secó, desplomándose sobre su raíces viejas
y la verja que tu padre construyó, se desmorona a pedazos,
semejando la sonrisa desdentada de una anciana
El baúl desvencijado donde tu madre guardaba tus camisas,
el hollín y las polillas lo redujeron a polvo
Los columpios de los mangos, cayeron como fardos decrépitos
sobre la maleza que ya empieza a cubrir todo el solar

¿Por qué éste abandono y ésta soledad en tu vieja casa?
¿Acaso perdiste las batallas de tu epopeya fantástica
y te dejaron las heridas hondas huellas en tu subconsciente?
Ya la guerra terminó... algunos soldados vuelven a su lar,
otros cayeron en combate y nadie sabe dónde están
De tu tropa, algunos soldados no volvieron a su hogar,
otros... jamás, nunca jamás regresaran a este lugar.
El título encierra todo el poema,
y el asalto de la nostalgia se siente sin la necesidad de un disparo.
Buenas letras Antonio, que cuentan lo que fue y lo que no será.
 
El título encierra todo el poema,
y el asalto de la nostalgia se siente sin la necesidad de un disparo.
Buenas letras Antonio, que cuentan lo que fue y lo que no será.
Muy agradecido que hayas venido de visita a este lugar de letras, mi estimado amigo Riolita
Las casas siempre guardan cosas inolvidables que aún a pesar de que ya las hayamos dejado atrás por cosas del destino, siempre vienen a nuestra memoria esas bellas vivencias que transcurrieron en ella, y es cierto lo que dices, mi estimado amigo, la nostalgia es algo inevitable en nosotros cuando recordamos ese primer hogar que es la cuna de todos nuestros primeros acontecimientos y experiencias.
Me complace gratamente que hayas dejado tu amable comentario sobre la obra y te invito a que sigas viniendo.
Saludos y un abrazo grande hasta allá, en esas lejanas tierras donde te encuentras
 
Esta casa derruida
fue luz en otros tiempos
Faro salvador de tu inocencia,
enclavada en la corola de una rosa
Caravanas de recuerdos
llegan a tu mente, de otras épocas,
donde el sol nunca moría
y la tarde era un pedazo de cielo
suspendido en el farol de tu mirada
Tu clavícula era firme
porque te sostenía el amor de tus padres,
soporte abnegado de las limitaciones de tu edad
Escarbabas en el cieno platinado del solar,
como buscando el gran tesoro anunciado
por la vocería de aquellas matronas
que contaban leyendas de riquezas y valijas,
iluminado por una lucecita incandescente
que de noche brillaba a muchas millas

¿Quién era tu luz en esos días?
La curiosidad de saber de dónde venían los gitanos
que te divertían cada noche en un circo destartalado,
la rueca de tu abuela que zurcía los recuerdos lejanos
de su juventud, allá, por la guerra de los mil días,
la trivial elocuencia de narrar partidos de fútbol
con la voz gutural de tu relator favorito,
la tierna costumbre de robarle un beso a la vecinita
en el descuido de las mañanas de un Domingo,
la insistente pregunta a tu madre, para saber
si era cierto que los bebes nacían por las axilas,
el apego pueril a tu amiguito al que le decían pito,
que un día se marchó cuando ya rayaba el alba
Tantas cosas eran tu luz en aquellos días,
que las noches se iluminaban tan solo con tu mirada


Ahora, estás aquí, en el querido solar de antes,
carcomido por las huellas del tiempo que pasa,
y tú sin poder hacer nada
Ahora, estás aquí, con el alma en los recuerdos
que te llaman... sol de octubre que ya no brilla en tu mirada
Ahora, estás aquí, frente a esa casa derruida
que fue tu luz en otros días
Ahora, estás aquí, haciendo preguntas al viento:
¿Dónde están los que vivieron aquí?
¿Dónde se han ido los que fueron luz de tu alegría?
La casa que fue el epicentro de tus batallas infantiles,
yace vencida por el implacable paso del tiempo
Ya no suenan los tangos que tus padres escuchaban
en las noches tibias de verano,
ni se oye la voz de tu tía, cantando boleros en el baño
Ya el ciruelo se secó, desplomándose sobre su raíces viejas
y la verja que tu padre construyó, se desmorona a pedazos,
semejando la sonrisa desdentada de una anciana
El baúl desvencijado donde tu madre guardaba tus camisas,
el hollín y las polillas lo redujeron a polvo
Los columpios de los mangos, cayeron como fardos decrépitos
sobre la maleza que ya empieza a cubrir todo el solar

¿Por qué éste abandono y ésta soledad en tu vieja casa?
¿Acaso perdiste las batallas de tu epopeya fantástica
y te dejaron las heridas hondas huellas en tu subconsciente?
Ya la guerra terminó... algunos soldados vuelven a su lar,
otros cayeron en combate y nadie sabe dónde están
De tu tropa, algunos soldados no volvieron a su hogar,
otros... jamás, nunca jamás regresaran a este lugar.
Amarga melancolía que se mece en el desván de los recuerdos. Sabor de tiempos pasados que petmane en los labios como un beso antiguo que nos fue dado y atesora Mos. Magníficos versos qué son un relalo para el lector. Un placer recorrer sus letras y empaparse con ellas. Un cordial saludo.
 
Amarga melancolía que se mece en el desván de los recuerdos. Sabor de tiempos pasados que petmane en los labios como un beso antiguo que nos fue dado y atesora Mos. Magníficos versos qué son un relalo para el lector. Un placer recorrer sus letras y empaparse con ellas. Un cordial saludo.
La nostalgia nos envuelve cuando los recuerdos florecen en nuestra memoria... son la consecuencia de una vida feliz vividas al lado de nuestros seres queridos, teniendo como marco, la casa, que es la estancia a la que nunca olvidaremos.
Este comentario suyo, mi estimado Luis, me enternece, al sentirme identificado con su concepto sobre el tema.
Agradezco mucho su estimable visita a mis letras y le invito a que lo siga haciendo, para tener el gusto de contar con su grata presencia.
Saludos y un gran abrazo
 
Esta casa derruida
fue luz en otros tiempos
Faro salvador de tu inocencia,
enclavada en la corola de una rosa
Caravanas de recuerdos
llegan a tu mente, de otras épocas,
donde el sol nunca moría
y la tarde era un pedazo de cielo
suspendido en el farol de tu mirada
Tu clavícula era firme
porque te sostenía el amor de tus padres,
soporte abnegado de las limitaciones de tu edad
Escarbabas en el cieno platinado del solar,
como buscando el gran tesoro anunciado
por la vocería de aquellas matronas
que contaban leyendas de riquezas y valijas,
iluminado por una lucecita incandescente
que de noche brillaba a muchas millas

¿Quién era tu luz en esos días?
La curiosidad de saber de dónde venían los gitanos
que te divertían cada noche en un circo destartalado,
la rueca de tu abuela que zurcía los recuerdos lejanos
de su juventud, allá, por la guerra de los mil días,
la trivial elocuencia de narrar partidos de fútbol
con la voz gutural de tu relator favorito,
la tierna costumbre de robarle un beso a la vecinita
en el descuido de las mañanas de un Domingo,
la insistente pregunta a tu madre, para saber
si era cierto que los bebes nacían por las axilas,
el apego pueril a tu amiguito al que le decían pito,
que un día se marchó cuando ya rayaba el alba
Tantas cosas eran tu luz en aquellos días,
que las noches se iluminaban tan solo con tu mirada


Ahora, estás aquí, en el querido solar de antes,
carcomido por las huellas del tiempo que pasa,
y tú sin poder hacer nada
Ahora, estás aquí, con el alma en los recuerdos
que te llaman... sol de octubre que ya no brilla en tu mirada
Ahora, estás aquí, frente a esa casa derruida
que fue tu luz en otros días
Ahora, estás aquí, haciendo preguntas al viento:
¿Dónde están los que vivieron aquí?
¿Dónde se han ido los que fueron luz de tu alegría?
La casa que fue el epicentro de tus batallas infantiles,
yace vencida por el implacable paso del tiempo
Ya no suenan los tangos que tus padres escuchaban
en las noches tibias de verano,
ni se oye la voz de tu tía, cantando boleros en el baño
Ya el ciruelo se secó, desplomándose sobre su raíces viejas
y la verja que tu padre construyó, se desmorona a pedazos,
semejando la sonrisa desdentada de una anciana
El baúl desvencijado donde tu madre guardaba tus camisas,
el hollín y las polillas lo redujeron a polvo
Los columpios de los mangos, cayeron como fardos decrépitos
sobre la maleza que ya empieza a cubrir todo el solar

¿Por qué éste abandono y ésta soledad en tu vieja casa?
¿Acaso perdiste las batallas de tu epopeya fantástica
y te dejaron las heridas hondas huellas en tu subconsciente?
Ya la guerra terminó... algunos soldados vuelven a su lar,
otros cayeron en combate y nadie sabe dónde están
De tu tropa, algunos soldados no volvieron a su hogar,
otros... jamás, nunca jamás regresaran a este lugar.
Ayyy Antonio, el tiempo y su pátina que todo lo envejece y destruye, llegando a descuartizar nuestra memoria y su contenido amoroso y vivificante. Leyéndote acude a nosotros la duda existencial, el porqué de todas las cosas, nuestro final que a simple vista es de lo más tétrico y que nos negamos a aceptar porque queremos ser eternos como la misma eternidad. Sea como fuere cuánto me ha agradado reflexionar a la luz de tus letras, de tus bellísimas letras...muáááckkssss
 
El tiempo que pasa va dejando huellas indelebles de ausencias y nostalgias... salir de nuestro hogar a formar otra vida, otro nido donde pernoctar con otra nueva alondra y sus polluelos, formar bajo nuestra batuta, nuestro propio hogar pero siempre con el melancólico recuerdo del que siempre recordaremos, nuestro hogar original, la casa de nuestros padres.
Me alegra mucho que hayas venido, mi apreciada Lomafresquita y que hayas dejado tu agradable comentario sobre este tema.
Te mando una rosa, envuelta en el mas afectuoso de los abrazos
 
Esta casa derruida
fue luz en otros tiempos
Faro salvador de tu inocencia,
enclavada en la corola de una rosa
Caravanas de recuerdos
llegan a tu mente, de otras épocas,
donde el sol nunca moría
y la tarde era un pedazo de cielo
suspendido en el farol de tu mirada
Tu clavícula era firme
porque te sostenía el amor de tus padres,
soporte abnegado de las limitaciones de tu edad
Escarbabas en el cieno platinado del solar,
como buscando el gran tesoro anunciado
por la vocería de aquellas matronas
que contaban leyendas de riquezas y valijas,
iluminado por una lucecita incandescente
que de noche brillaba a muchas millas

¿Quién era tu luz en esos días?
La curiosidad de saber de dónde venían los gitanos
que te divertían cada noche en un circo destartalado,
la rueca de tu abuela que zurcía los recuerdos lejanos
de su juventud, allá, por la guerra de los mil días,
la trivial elocuencia de narrar partidos de fútbol
con la voz gutural de tu relator favorito,
la tierna costumbre de robarle un beso a la vecinita
en el descuido de las mañanas de un Domingo,
la insistente pregunta a tu madre, para saber
si era cierto que los bebes nacían por las axilas,
el apego pueril a tu amiguito al que le decían pito,
que un día se marchó cuando ya rayaba el alba
Tantas cosas eran tu luz en aquellos días,
que las noches se iluminaban tan solo con tu sonrisa


Ahora, estás aquí, en el querido solar de antes,
carcomido por las huellas del tiempo que pasa,
y tú sin poder hacer nada
Ahora, estás aquí, con el alma en los recuerdos
que te llaman... sol de octubre que ya no brilla en tu mirada
Ahora, estás aquí, frente a esa casa derruida
que fue tu luz en otros días
Ahora, estás aquí, haciendo preguntas al viento:
¿Dónde están los que vivieron aquí?
¿Dónde se han ido los que fueron luz de tu alegría?
La casa que fue el epicentro de tus batallas infantiles,
yace vencida por el implacable paso del tiempo
Ya no suenan los tangos que tus padres escuchaban
en las noches tibias de verano,
ni se oye la voz de tu tía, cantando boleros en el baño
Ya el ciruelo se secó, desplomándose sobre su raíces viejas
y la verja que tu padre construyó, se desmorona a pedazos,
semejando la sonrisa desdentada de una anciana
El baúl desvencijado donde tu madre guardaba tus camisas,
el hollín y las polillas lo redujeron a polvo
Los columpios de los mangos, cayeron como fardos decrépitos
sobre la maleza que ya empieza a cubrir todo el solar

¿Por qué éste abandono y ésta soledad en tu vieja casa?
¿Acaso perdiste las batallas de tu epopeya fantástica
y te dejaron las heridas hondas huellas en tu subconsciente?
Ya la guerra terminó... algunos soldados vuelven a su lar,
otros cayeron en combate y nadie sabe dónde están
De tu tropa, algunos soldados no volvieron a su hogar,
otros... jamás, nunca jamás regresaran a este lugar.
Gran poema querido amigo!
Nostálgico y profundo.
Ha sido un gran gusto pasar.
Abrazo grande!!
 
Gran poema querido amigo!
Nostálgico y profundo.
Ha sido un gran gusto pasar.
Abrazo grande!!
El gusto es mío, mi estimado Marcos, por recibir tu distinguida visita
Es grato cuando un amigo vuelve a visitarte y deja su estela en tus letras
Mi gratitud sea contigo, estimado amigo, y que mi saludo desde aquí de Valledupar llegue a tu querido Montevideo, con esos aires de amistad y fraternidad para las personas especiales como tú, estimado poeta.
 
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