Era mayo tardío
Y por el campo paseaba
A la sombra de las montañas
Con sus cumbres aun nevadas.
Ahí la ví,
De sus ovejas y cabras
Rodeada.
Una figura pequeña,
De cabellos largos
Descuidados,
De penumbra tintados.
Cuando me miró,
Sus ojos tenían
El color del avellano
Y de la miel
Que se derrama
En el plato.
Me saludó
Con voz de niña
Que no reflejaban
Sus años.
Sus ropas eran viejas,
Manchadas por el barro
De los charcos,
Pero su porte era
Como el de una ninfa
Escapada de lo profundo
De un lago.
Hablamos,
Sobre la hierba
Sentados,
De su aldea,
De sus sueños,
De la vida
Que pasa rápido.
Ella me dijo:
“Aunque no lo crea,
No añoro
Lo que la ciudad
Ofrece.
Tengo la libertad
De los espacios abiertos,
De expresar a los pájaros
Lo que se pasea
Por mi pensamiento,
De acariciar con la mirada
El verde césped
De flores silvestres cuajado,
Mientras mi ganado pace,
Tranquilamente,
En este remanso de paz,
Que poco a poco,
Me he creado.
No ambiciono nada,
Sólo que pueda
Seguir contemplando
Lo que ante mis ojos
Se extiende,
Porque este lugar para mí
Es el paraíso encarnado”.
Y por el campo paseaba
A la sombra de las montañas
Con sus cumbres aun nevadas.
Ahí la ví,
De sus ovejas y cabras
Rodeada.
Una figura pequeña,
De cabellos largos
Descuidados,
De penumbra tintados.
Cuando me miró,
Sus ojos tenían
El color del avellano
Y de la miel
Que se derrama
En el plato.
Me saludó
Con voz de niña
Que no reflejaban
Sus años.
Sus ropas eran viejas,
Manchadas por el barro
De los charcos,
Pero su porte era
Como el de una ninfa
Escapada de lo profundo
De un lago.
Hablamos,
Sobre la hierba
Sentados,
De su aldea,
De sus sueños,
De la vida
Que pasa rápido.
Ella me dijo:
“Aunque no lo crea,
No añoro
Lo que la ciudad
Ofrece.
Tengo la libertad
De los espacios abiertos,
De expresar a los pájaros
Lo que se pasea
Por mi pensamiento,
De acariciar con la mirada
El verde césped
De flores silvestres cuajado,
Mientras mi ganado pace,
Tranquilamente,
En este remanso de paz,
Que poco a poco,
Me he creado.
No ambiciono nada,
Sólo que pueda
Seguir contemplando
Lo que ante mis ojos
Se extiende,
Porque este lugar para mí
Es el paraíso encarnado”.