El hombre del porsaco
Poeta recién llegado
Mi cuñada Margarita tiene una peluquería,
las clientas tosen sangre porque sólo hay agua fría.
Ella dice que es mas sano, que deja brillante el pelo
y que piensen que si mueren irán bien guapas al cielo.
Depilando si que es bruta, mezcla la cera con yeso
y te pega unos tirones que te dejan fuera el hueso.
El secador es un fósil, es una trampa mortal,
el termostato está roto y el calor es infernal.
Como está vuelta de espaldas no percibe la humareda
y con la música heavy de los gritos ni se entera.
Pero al ser Radio Macuto van marujas a mansalva,
les cuenta jugosos chismes y las va dejando calvas.
No podemos resistirnos, las Maris andamos locas
del cotilleo sin tregua que le sale por la boca.
A una novia que peinaba le contó que pilló al novio
montado por dos travestis horas antes del casorio.
¡Cuántos matrimonios rotos!, ¡cuántos padres que no eran!,
no ha dejado en todo el barrio un alma sin su condena.
Hay duelos en cada esquina, tantas viudas que da pena,
las calles están desiertas y la pelu siempre llena.
Y ahora dice que se marcha, que va a ponerla en el centro,
que ya no dejamos plata pues sólo vamos al cuento.
Hemos tenido que hacerlo y ahora peina encadenada,
no podíamos consentirlo, ¿quién nos mantendría informadas?.
las clientas tosen sangre porque sólo hay agua fría.
Ella dice que es mas sano, que deja brillante el pelo
y que piensen que si mueren irán bien guapas al cielo.
Depilando si que es bruta, mezcla la cera con yeso
y te pega unos tirones que te dejan fuera el hueso.
El secador es un fósil, es una trampa mortal,
el termostato está roto y el calor es infernal.
Como está vuelta de espaldas no percibe la humareda
y con la música heavy de los gritos ni se entera.
Pero al ser Radio Macuto van marujas a mansalva,
les cuenta jugosos chismes y las va dejando calvas.
No podemos resistirnos, las Maris andamos locas
del cotilleo sin tregua que le sale por la boca.
A una novia que peinaba le contó que pilló al novio
montado por dos travestis horas antes del casorio.
¡Cuántos matrimonios rotos!, ¡cuántos padres que no eran!,
no ha dejado en todo el barrio un alma sin su condena.
Hay duelos en cada esquina, tantas viudas que da pena,
las calles están desiertas y la pelu siempre llena.
Y ahora dice que se marcha, que va a ponerla en el centro,
que ya no dejamos plata pues sólo vamos al cuento.
Hemos tenido que hacerlo y ahora peina encadenada,
no podíamos consentirlo, ¿quién nos mantendría informadas?.