Gissel
Poeta recién llegado
Más que acostumbrada
ya me encontraba
perder a la gente, un día solo
a mi no me importó.
Iban, venían,
una constante rutina
de esta vida ellos volvían
por ello preocuparme no debía.
La hipocresía no me molesto
mortales mas infames
en ningún mundo
otro mire.
Perdonar
las heridas y olvidar
fue algo que jamás pude lograr
la vida misma ya era tormenta.
Desde que comenzó a si mismo
lo entendí, partía cada vez
que no conseguía nada,
al volver era sismo.
Un sismo
ansiando en lo oscuro
y más profundo de la tiniebla
planeando a su víctima ver temblar
Un tigre mirando a su presa,
eso era, pensando e imaginando
que al pie de letra la victoria
en su bolsillo ya traía.
Jamás lo previó
pero la presa nunca fue presa
y el depredador nunca fue depredador
tan solo tenían los papeles invertidos.
La inteligencia lo hizo
un abismo infernal para ambos
es de sabios observar y esperar
de tontos el aventurar.
ya me encontraba
perder a la gente, un día solo
a mi no me importó.
Iban, venían,
una constante rutina
de esta vida ellos volvían
por ello preocuparme no debía.
La hipocresía no me molesto
mortales mas infames
en ningún mundo
otro mire.
Perdonar
las heridas y olvidar
fue algo que jamás pude lograr
la vida misma ya era tormenta.
Desde que comenzó a si mismo
lo entendí, partía cada vez
que no conseguía nada,
al volver era sismo.
Un sismo
ansiando en lo oscuro
y más profundo de la tiniebla
planeando a su víctima ver temblar
Un tigre mirando a su presa,
eso era, pensando e imaginando
que al pie de letra la victoria
en su bolsillo ya traía.
Jamás lo previó
pero la presa nunca fue presa
y el depredador nunca fue depredador
tan solo tenían los papeles invertidos.
La inteligencia lo hizo
un abismo infernal para ambos
es de sabios observar y esperar
de tontos el aventurar.