La angustia se deslíe
entre los pucheros,
las macetas,
y los paseos cerca del mar.
Cuando el corazón se encoge
y los pensamientos son
pequeños martillos
que no cesan,
vienes tú, Mí Ángel
pequeño
y sin pronunciar palabra
porque no sabes,
se diluyen las penas,
el cansancio,
y mi vida toma otra dimensión.
Rara vez estoy triste,
pero si lo estoy
tengo tantas cosas
para fugarme de sus garras,
que me siento privilegiada,
cual cuento de princesa.
entre los pucheros,
las macetas,
y los paseos cerca del mar.
Cuando el corazón se encoge
y los pensamientos son
pequeños martillos
que no cesan,
vienes tú, Mí Ángel
pequeño
y sin pronunciar palabra
porque no sabes,
se diluyen las penas,
el cansancio,
y mi vida toma otra dimensión.
Rara vez estoy triste,
pero si lo estoy
tengo tantas cosas
para fugarme de sus garras,
que me siento privilegiada,
cual cuento de princesa.