Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
En la penumbra de mi alma,
hay una puerta siempre abierta,
un susurro constante de añoranza,
la esperanza de tu amor que regresa.
Eras la llama en la noche,
la estrella fugaz que acaricia el cielo,
y en tu ausencia, amor mío,
el silencio se hace eterno.
He dejado la puerta abierta,
como quien deja una lámpara encendida,
esperando tu regreso,
anhelando tu presencia perdida.
En cada esquina de la casa,
se respira tu nombre,
en cada rincón, tu sombra,
como un eco suave y persistente.
Te espero, amor mío,
como el río espera al mar,
como la noche espera al día,
con la certeza de que volverás.
Cada día es un poema,
una oda a tu recuerdo,
y cada noche, una plegaria
para que el viento te traiga de vuelta.
La puerta permanece abierta,
el corazón, desbordante de esperanza,
porque sé que, en algún lugar,
tú también sueñas con nuestro reencuentro.
Y cuando regreses, amor mío,
la luna y las estrellas serán testigos,
de que el amor verdadero
siempre encuentra el camino de vuelta.
Con la esperanza en mi pecho,
y la puerta abierta de par en par,
te espero, sin prisa,
sabiendo que tu amor regresará.
hay una puerta siempre abierta,
un susurro constante de añoranza,
la esperanza de tu amor que regresa.
Eras la llama en la noche,
la estrella fugaz que acaricia el cielo,
y en tu ausencia, amor mío,
el silencio se hace eterno.
He dejado la puerta abierta,
como quien deja una lámpara encendida,
esperando tu regreso,
anhelando tu presencia perdida.
En cada esquina de la casa,
se respira tu nombre,
en cada rincón, tu sombra,
como un eco suave y persistente.
Te espero, amor mío,
como el río espera al mar,
como la noche espera al día,
con la certeza de que volverás.
Cada día es un poema,
una oda a tu recuerdo,
y cada noche, una plegaria
para que el viento te traiga de vuelta.
La puerta permanece abierta,
el corazón, desbordante de esperanza,
porque sé que, en algún lugar,
tú también sueñas con nuestro reencuentro.
Y cuando regreses, amor mío,
la luna y las estrellas serán testigos,
de que el amor verdadero
siempre encuentra el camino de vuelta.
Con la esperanza en mi pecho,
y la puerta abierta de par en par,
te espero, sin prisa,
sabiendo que tu amor regresará.