La rendija de la ventana

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Una música rítmica

rompía la tarde

en trocitos cálidos.

En mis pies dormida

la gata temblaba;

su sueño ponía

una sensación de calma

dentro de las horas,

de las luces naranjas.

Algo de paz

se escapa despacio

entre la fisura de la ventana.

El calor de los radiadores

flota en la habitación

haciendo agradable

el tiempo de la estancia.

Se hicieron las sombras

cuando prendí la lámpara

y mis ojos agradecieron

el chorro blanco sobre el papel.

La cortina negra de la noche

se partió con el farol de la esquina.

Los perros paseaban

marcándo a sus dueños

las paradas..

Desde mi casa

observaba curiosa

la vida lenta de la calle.

Me sorprendió la luna

sin querer mirarla

y me embaucó

con su sonrisa transparente.

Recorrió todo el cielo,

se volvió azul su camino,

veló todo mi sueño

que sorprendió a mi cuerpo

en la clara ventana.
 
Una música rítmica

rompía la tarde

en trocitos cálidos.

En mis pies dormida

la gata temblaba;

su sueño ponía

una sensación de calma

dentro de las horas,

de las luces naranjas.

Algo de paz

se escapa despacio

entre la fisura de la ventana.

El calor de los radiadores

flota en la habitación

haciendo agradable

el tiempo de la estancia.

Se hicieron las sombras

cuando prendí la lámpara

y mis ojos agradecieron

el chorro blanco sobre el papel.

La cortina negra de la noche

se partió con el farol de la esquina.

Los perros paseaban

marcándo a sus dueños

las paradas..

Desde mi casa

observaba curiosa

la vida lenta de la calle.

Me sorprendió la luna

sin querer mirarla

y me embaucó

con su sonrisa transparente.

Recorrió todo el cielo,

se volvió azul su camino,

veló todo mi sueño

que sorprendió a mi cuerpo

en la clara ventana.
Bellas sensaciones donde el sueño se engarza a una realidad sosegada,
la lentitud deja asi una iluminacion de murmullos acompasados.
me gustó. saludos amables de luzyabsenta
 
Una música rítmica

rompía la tarde

en trocitos cálidos.

En mis pies dormida

la gata temblaba;

su sueño ponía

una sensación de calma

dentro de las horas,

de las luces naranjas.

Algo de paz

se escapa despacio

entre la fisura de la ventana.

El calor de los radiadores

flota en la habitación

haciendo agradable

el tiempo de la estancia.

Se hicieron las sombras

cuando prendí la lámpara

y mis ojos agradecieron

el chorro blanco sobre el papel.

La cortina negra de la noche

se partió con el farol de la esquina.

Los perros paseaban

marcándo a sus dueños

las paradas..

Desde mi casa

observaba curiosa

la vida lenta de la calle.

Me sorprendió la luna

sin querer mirarla

y me embaucó

con su sonrisa transparente.

Recorrió todo el cielo,

se volvió azul su camino,

veló todo mi sueño

que sorprendió a mi cuerpo

en la clara ventana.

Buen logrado poema. Entrega de melancolía a flor de piel. Intenso es tu sentir. Un agrado leerte. Drümz.
 

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