La reparadora del tiempo

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
A Diana Azcona, la poeta.

Es el parpadeo que te junta los diciembres
o la semana que amanece con siete días de retraso
o tu vida que transcurre
durante las pocas horas que duermes.
Tu ojo derecho despierta y salta a tu ojo izquierdo
que bebió café toda la noche:
la oscuridad se hunde en una mirada
que ya no te pertenece.
El agua del grifo lava tu semblante y te lo roba.
Una lágrima llena de mundo se mantiene en su asomo
mientras tu rostro se escurre por la coladera.
Desde el aliento meridiano de tu estatura
buscas en el espejo los gestos que has perdido,
pero cada vez te pareces más a todo.
Podrías dispararle a tu corazón y matar un árbol,
arrojar una estrella del campanario,
apagar los teléfonos de la gente que miras.
Cada vez te pareces más todo.
Si ahora viniera la muerte a habitarte
encontraría ocupado su espacio de nadie;
se miraría a sí misma en tu corriente
como algo lejano que duerme en el fondo de todo comienzo;
un rostro compuesto del aire de todas las cosas,
un rostro vivo que se le escapa,
que nunca podrá tocar.
Entonces el minuto se te llena de junio,
y en junio todos los meses se parecen a junio,
y si el tiempo pasa volando
es porque las manecillas son las libélulas que se te enredan
en los cabellos,
y no hay ahora para pensar en el nunca,
y tus ojos son las mitades de una naranja
que no saben llorar sin endulzarte las comisuras.
Eres la reparadora del tiempo
pues todo se salva porque sabes sobrevivirte a ti misma:
estás irremediablemente viva.

11 de junio de 2017
 
Última edición:
Excelente homenaje a esta gran poeta mexicana que supo sobrevivir a grandes desdichas y seguir adelante con la frente en alto.

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A Diana Azcona, la poeta.

Es el parpadeo que te junta los diciembres
o la semana que amanece con siete días de retraso
o tu vida que transcurre
durante las pocas horas que duermes.
Tu ojo derecho despierta y salta a tu ojo izquierdo
que bebió café toda la noche:
la oscuridad se hunde en una mirada
que ya no te pertenece.
El agua del grifo lava tu semblante y te lo roba.
Una lágrima llena de mundo se mantiene en su asomo
mientras tu rostro se escurre por la coladera.
Desde el aliento meridiano de tu estatura
buscas en el espejo los gestos que has perdido,
pero cada vez te pareces más a todo.
Podrías dispararle a tu corazón y matar un árbol,
arrojar una estrella del campanario,
apagar los teléfonos de la gente que miras.
Cada vez te pareces más todo.
Si ahora viniera la muerte a habitarte
encontraría ocupado su espacio de nadie;
se miraría a sí misma en tu corriente
como algo lejano que duerme en el fondo de todo comienzo;
un rostro compuesto del aire de todas las cosas,
un rostro vivo que se le escapa,
que nunca podrá tocar.
Entonces el minuto se te llena de junio,
y en junio todos los meses se parecen a junio,
y si el tiempo pasa volando
es porque las manecillas son las libélulas que se te enredan
en los cabellos,
y no hay ahora para pensar en el nunca,
y tus ojos son las mitades de una naranja
que no saben llorar sin endulzarte las comisuras.
Eres la reparadora del tiempo
pues todo se salva porque sabes sobrevivirte a ti misma:
estás irremediablemente viva.

11 de junio de 2017
Buenas tardes
Tus lindas letras me siguen a mi entrada
Gracías por compartirlas
Un saludo
 

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