Irma Recio Lopez
Poeta recién llegado
Frágil y etérea, nube, espuma, agua,
cántaro azul de sensaciones puras,
en ella, el sentimiento se enaltece
ebrio de santidad y de hermosura.
Recrea fantasías su inocencia,
le suenan cascabeles en el alma,
en sus ojos se encienden mil estrellas,
se torna transparente su mirada.
Su voz se extingue, tierna y pequeñita
se anuda jubilosa en la garganta
y muere entre las cuerdas armoniosas,
se acallan incipientes sus plegarias.
Ensimismada, se estremece a veces,
fuente abismal de risas y de lágrimas;
apoyadas sus manos en el vientre,
la mirada perdida, llora y canta.
Y el vientre madre, es nido y es guarida
para ese ser que gesta en sus entrañas;
y es su hijo principio y fin de vida,
su razón de existir, cada mañana.
Con paso ágil, su silueta gruesa
atraviesa las calles y las plazas,
y sueña y ríe y por lo bajo habla.
Le habla al ser precioso que la habita
y siente, la respuesta sin palabras.
cántaro azul de sensaciones puras,
en ella, el sentimiento se enaltece
ebrio de santidad y de hermosura.
Recrea fantasías su inocencia,
le suenan cascabeles en el alma,
en sus ojos se encienden mil estrellas,
se torna transparente su mirada.
Su voz se extingue, tierna y pequeñita
se anuda jubilosa en la garganta
y muere entre las cuerdas armoniosas,
se acallan incipientes sus plegarias.
Ensimismada, se estremece a veces,
fuente abismal de risas y de lágrimas;
apoyadas sus manos en el vientre,
la mirada perdida, llora y canta.
Y el vientre madre, es nido y es guarida
para ese ser que gesta en sus entrañas;
y es su hijo principio y fin de vida,
su razón de existir, cada mañana.
Con paso ágil, su silueta gruesa
atraviesa las calles y las plazas,
y sueña y ríe y por lo bajo habla.
Le habla al ser precioso que la habita
y siente, la respuesta sin palabras.