Todo es una rutina
la vida misma lo es
nacer solo para morir
nacer llorando, morir llorando,
toda la vida es un llanto;
dormir es una rutina
caer en sueños profundos
que no se vuelven realidad
para luego despertarse y mirar
un espejo que nos da una vaga idea
de lo que realmente somos
voltear la cara y saber
que estamos totalmente solos;
me he levantado temprano
para romper la rutina
te vi dormida y sentí
que ya no sueñas conmigo
tomé las llaves, salí,
huyendo de mi destino
y de pronto me di cuenta
que llegaba al mismo sitio
corría pero no avanzaba
unas manos me atrapaban
dándole cuerda al reloj,
miré hacia arriba el cristal
que recubría este mundo
un mecanismo perfecto
donde se encuentran inmersos
nuestros peores temores
en la rutina del tiempo
círculos del 1 al 12
que terminan y se reinician
en engranajes perfectos
un segundo, dos segundos,
somos el tiempo que avanza
y no va a ningún lugar.
Casarnos y divorciarse
y volver a enamorarse
todo esto es para qué
para llamar al dolor
cuando el fuego se consume
y las cenizas nos muestran
lo que quedó de nosotros
dos tontos queriendo vencer
la peor rutina que es
intentar seguirnos mintiendo
aferrados a que el otro
sea el que diga el adiós;
solo nos queda la cama,
las sabanas que se enfrían
no quiero volverte a escuchar
que estas cansada y que quieres
salirte de esta rutina,
incluso romper la rutina
parece ser la rutina
algo que decimos creyendo
que quizás pueda cambiar
lo que pasa entre nosotros;
el ciclo de dos personas
es amarse hasta el cansancio
y cuando ya no quede nada
que entrelace las cadenas
aferrarse a la pareja
a la casa y a los hijos
a los ladridos del perro
en casa de los vecinos;
tú lo sabes, yo lo sé,
no somos lo que antes fuimos
amarnos es ya una rutina
los besos llevan el peso
de los días transcurridos
anhelos y frustraciones
por lo que pudimos ser
cuando miramos atrás
las decisiones tomadas
nos han llevado hasta acá
a la cruel rutina llamada
“El hogar”.
la vida misma lo es
nacer solo para morir
nacer llorando, morir llorando,
toda la vida es un llanto;
dormir es una rutina
caer en sueños profundos
que no se vuelven realidad
para luego despertarse y mirar
un espejo que nos da una vaga idea
de lo que realmente somos
voltear la cara y saber
que estamos totalmente solos;
me he levantado temprano
para romper la rutina
te vi dormida y sentí
que ya no sueñas conmigo
tomé las llaves, salí,
huyendo de mi destino
y de pronto me di cuenta
que llegaba al mismo sitio
corría pero no avanzaba
unas manos me atrapaban
dándole cuerda al reloj,
miré hacia arriba el cristal
que recubría este mundo
un mecanismo perfecto
donde se encuentran inmersos
nuestros peores temores
en la rutina del tiempo
círculos del 1 al 12
que terminan y se reinician
en engranajes perfectos
un segundo, dos segundos,
somos el tiempo que avanza
y no va a ningún lugar.
Casarnos y divorciarse
y volver a enamorarse
todo esto es para qué
para llamar al dolor
cuando el fuego se consume
y las cenizas nos muestran
lo que quedó de nosotros
dos tontos queriendo vencer
la peor rutina que es
intentar seguirnos mintiendo
aferrados a que el otro
sea el que diga el adiós;
solo nos queda la cama,
las sabanas que se enfrían
no quiero volverte a escuchar
que estas cansada y que quieres
salirte de esta rutina,
incluso romper la rutina
parece ser la rutina
algo que decimos creyendo
que quizás pueda cambiar
lo que pasa entre nosotros;
el ciclo de dos personas
es amarse hasta el cansancio
y cuando ya no quede nada
que entrelace las cadenas
aferrarse a la pareja
a la casa y a los hijos
a los ladridos del perro
en casa de los vecinos;
tú lo sabes, yo lo sé,
no somos lo que antes fuimos
amarnos es ya una rutina
los besos llevan el peso
de los días transcurridos
anhelos y frustraciones
por lo que pudimos ser
cuando miramos atrás
las decisiones tomadas
nos han llevado hasta acá
a la cruel rutina llamada
“El hogar”.