La senda de los Derrotados

San León

Poeta recién llegado
Llegas a casa,
ya es de noche.
Sin abrir ninguna luz
te diriges en silencia hacia el sofá naranja,
tupido de sombras.

Te lanzas al vacío sobre él,
llevando a cabo la acrobacia diaria
de sacarte los zapatos al vuelo.

Cierras los ojos
y te sacas las gafas
con una sola mano;
con la otra te friegas con fuerza los párpados,
como queriendo diluir del recuerdo la visión
de otro día gris y mortecino,
de aquellos que te acercan un poco más a la tumba.

Sin decir o pensar nada,
llenas la boca de aire, hastiado
y lo expulsas con virulencia,
como una tormenta de agobio.

Pero no piensas en nada.
y por instinto,
te tapas con esa manta verde
que siempre dejas a los pies hecha un bulto.
Te va pequeña, pero eso da igual ¿no?;
después de otro día de pequeñas derrotas tras derrotas,
todo da igual.

Bajo tu cabeza hay tres cojines,
naranjas como el sofá
y los colocas a tu gusto:
dos bajo tu cabeza y otro encima,
tapándote los ojos.
Tras de ti queda una ventana oscura,
disimulada por la noche,
-la perfecta espía-
y tras ella, lejos,
coches, motos y camiones vagabundeando de un lugar a otro
como si fueran luciérnagas eléctricas,
revoloteando por tus oídos
sin darles mayor importancia.


Y luego piensas en todo ello,
a punto de caer rendido:
no sabes si esta sencilla satisfacción
es una pequeña victoria
o lo poco que queda de ti tras tantas derrotas;
pero sabes que en el fondo tiene que ver con ello
-¿victoria o derrota?- - un poco de ambas juntas, por favor-
...
pero da igual
porque todo da igual ¿verdad?,
como si fueras a desvanecerte en la noche,
te duermes,
ni insatisfecho ni feliz,
frustrado, acabado, destruido y aniquilado
...
Besando
la Senda de los Derrotados
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba