Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La señora
No sé los días que me faltan ciertos
para estar sin estar en esta vida,
ni tampoco el momento en que cumplida
pase a ser del común de los desiertos.
Pero sé que viviendo en estos huertos,
los aromas que impregnan la venida,
pétalos de la rosa desprendida,
son la esencia anudada de los muertos.
Mi recuerdo se hace uno en mi padre
y el espíritu es de otro que nos llora,
su pesar es el eco del que pasa.
No hay consuelo en los pechos de una madre
ni cobijo ante el son de la señora
que entró por adueñarse de mi casa.
No sé los días que me faltan ciertos
para estar sin estar en esta vida,
ni tampoco el momento en que cumplida
pase a ser del común de los desiertos.
Pero sé que viviendo en estos huertos,
los aromas que impregnan la venida,
pétalos de la rosa desprendida,
son la esencia anudada de los muertos.
Mi recuerdo se hace uno en mi padre
y el espíritu es de otro que nos llora,
su pesar es el eco del que pasa.
No hay consuelo en los pechos de una madre
ni cobijo ante el son de la señora
que entró por adueñarse de mi casa.