SOLCIEGO
Poeta asiduo al portal
Todo me observa en esta espera.
El recinto umbroso.
El ala de la puerta, la ventana abierta.
Libros muertos, de hojas secas
en su erudito silencio de ocio.
Ruidos sordos en mis sienes
debaten entre el sí de siempre,
y un no rotundo, que miente.
Mis palabras ausentes,
dormidas en los labios.
El recuerdo de tu último beso.
El reproche silente de mi pluma.
Mi estólida mente.
Un hilo de luz que se cuela
en la hendija de la puerta.
El cuadro de la última cena.
El sonido de la lluvia que llega
El olor a tierra,
La brisa que me hiela.
Todos me observan,
en su ruidoso silencio,
… Menos tú.
Dónde está la soledad
Que no llega.
Para olvidarte
aunque… no sé si pueda.
El recinto umbroso.
El ala de la puerta, la ventana abierta.
Libros muertos, de hojas secas
en su erudito silencio de ocio.
Ruidos sordos en mis sienes
debaten entre el sí de siempre,
y un no rotundo, que miente.
Mis palabras ausentes,
dormidas en los labios.
El recuerdo de tu último beso.
El reproche silente de mi pluma.
Mi estólida mente.
Un hilo de luz que se cuela
en la hendija de la puerta.
El cuadro de la última cena.
El sonido de la lluvia que llega
El olor a tierra,
La brisa que me hiela.
Todos me observan,
en su ruidoso silencio,
… Menos tú.
Dónde está la soledad
Que no llega.
Para olvidarte
aunque… no sé si pueda.