Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La sombra que mira dentro
Detrás del cristal nos mira,
detrás de la puerta escucha,
detrás de la esquina el loco,
los truenos, y el agua sucia.
Retemblaban las cortinas,
sonaron sus canutillos;
no vimos pasar al viento
dejándonos los silbidos
la sombra que mira dentro.
Encima de mí los soles,
debajo del pie la alfombra;
y sobre el dintel que humea
lámpara que el genio ignora.
Dormidos se demoraban
fantasmas soñando vivos,
los hombres que deambulaban
suspiros de los pasillos.
Detrás del cristal nos mira
decente de morbo huraño...
La lluvia está detenida
por ojos de vidrio extraño.
Y un grito en voces del pozo
dice el profundo mirar,
que al recuerdo loco rozo,
que loco de cuerdo irá,
mirando por ser esbozo
el hubo, el hay, el umbral.
Venía pasito a paso
la tonta de labios gordos,
llevaba una blusa roja,
un pantalón a cuadros
y un sombrerito añejo
de lazos en verdes raudos.
Ya asoma tras el visillo
queriendo tener cabida;
desnuda llega al castillo
la muerte con su lascivia.
Detrás del cristal nos mira,
detrás de la puerta escucha,
detrás de la esquina el loco,
los truenos, y el agua sucia.
Retemblaban las cortinas,
sonaron sus canutillos;
no vimos pasar al viento
dejándonos los silbidos
la sombra que mira dentro.
Encima de mí los soles,
debajo del pie la alfombra;
y sobre el dintel que humea
lámpara que el genio ignora.
Dormidos se demoraban
fantasmas soñando vivos,
los hombres que deambulaban
suspiros de los pasillos.
Detrás del cristal nos mira
decente de morbo huraño...
La lluvia está detenida
por ojos de vidrio extraño.
Y un grito en voces del pozo
dice el profundo mirar,
que al recuerdo loco rozo,
que loco de cuerdo irá,
mirando por ser esbozo
el hubo, el hay, el umbral.
Venía pasito a paso
la tonta de labios gordos,
llevaba una blusa roja,
un pantalón a cuadros
y un sombrerito añejo
de lazos en verdes raudos.
Ya asoma tras el visillo
queriendo tener cabida;
desnuda llega al castillo
la muerte con su lascivia.