El anciano ha escrito dios en su rodilla blanca.
El hombre se siente seguro, domina, vive en el rosal
de su apogeo. El joven aparta la bruma, ve un mundo
nuevo, explora sus latitudes, no teme, solo camina.
El niño, en su espiral de asombro, ríe, no sabe que un día
morirá su sed. En el océano de la madre, semilla de luz,
este óvulo es un príncipe. ¿Por qué el anciano, el hombre,
el joven, el niño y la semilla se lamentan? Si para ser
semilla, niño, joven, hombre y anciano, han nacido.
El hombre se siente seguro, domina, vive en el rosal
de su apogeo. El joven aparta la bruma, ve un mundo
nuevo, explora sus latitudes, no teme, solo camina.
El niño, en su espiral de asombro, ríe, no sabe que un día
morirá su sed. En el océano de la madre, semilla de luz,
este óvulo es un príncipe. ¿Por qué el anciano, el hombre,
el joven, el niño y la semilla se lamentan? Si para ser
semilla, niño, joven, hombre y anciano, han nacido.