salgomanzano
Poeta veterano en el portal
De la atardecida gusta el estar:
es una tarde de luz sosegada...,
resplandeciendo la Ciudad, echada
en la ladera del cerro Otiñar.
Cuando el sol va cayendo en su bajar
hacia la cordillera encenizada,
hacia la fertil Vega, aromada,
oyese del pajarillo el piolar;
oyese de la vacada el mugido;
oyese de las ranas el croar;
amandose van novios al Ejido;
quietud atardecina en el hogar;
el niño de la mano va cogido;
la niña por lo bajo echa un cantar.
.
Cayendo es la tarde...Atardecer
en el campo, en la hoja,en la calle.
Bulle el parque de niños al correr.
La hierba no estara segandola el dalle.
Por la calle del Beso el florecer
de los labios que se aman...Por el valle,
el amarillo-ocre. En el caer
de la luz, ceñido el ira a su talle.
Cuanto amor y deseo es el instante
-suave atardecida- en el desvelo
de la joven costurera, que amante
esperara el momento del revuelo
esperado, gozoso, jadeante,
a la ansiiedad de gozar de es Cielo.
es una tarde de luz sosegada...,
resplandeciendo la Ciudad, echada
en la ladera del cerro Otiñar.
Cuando el sol va cayendo en su bajar
hacia la cordillera encenizada,
hacia la fertil Vega, aromada,
oyese del pajarillo el piolar;
oyese de la vacada el mugido;
oyese de las ranas el croar;
amandose van novios al Ejido;
quietud atardecina en el hogar;
el niño de la mano va cogido;
la niña por lo bajo echa un cantar.
.
Cayendo es la tarde...Atardecer
en el campo, en la hoja,en la calle.
Bulle el parque de niños al correr.
La hierba no estara segandola el dalle.
Por la calle del Beso el florecer
de los labios que se aman...Por el valle,
el amarillo-ocre. En el caer
de la luz, ceñido el ira a su talle.
Cuanto amor y deseo es el instante
-suave atardecida- en el desvelo
de la joven costurera, que amante
esperara el momento del revuelo
esperado, gozoso, jadeante,
a la ansiiedad de gozar de es Cielo.