Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Debajo de un trillón de antiguas luces
tan bellas como quiera la mirada...
debajo de este verso unitario
oscuro y hacedor de viejos soles,
tan nimia como sólo el Hombre sabe...
la Tierra avanza.
Perdida y a la vez siempre encontrada,
perfecta en un fragor de imperfecciones...
perdida, cabizbaja y altanera,
hallándose a menudo como ausente,
sangrando generosa muerte y savia...
la Tierra avanza.
Henchida de virtud y ahíta en guerras
que viven de matar al diferente...
Despierta su latir cuando amanece
en medio de un fulgor celeste y manso.
A golpes de caricias y puñales...
la Tierra avanza.
Y muerde, y besa...
y toda su extensión es nuestra frente;
y besa, y muerde...
y rompe con un canto nuestra boca.
Y su alma sale, y su alma toca
en un vaivén de sombras refulgentes
que gritan musitando terrenales:
la Tierra avanza, la Tierra avanza, la Tierra avanza...
tan bellas como quiera la mirada...
debajo de este verso unitario
oscuro y hacedor de viejos soles,
tan nimia como sólo el Hombre sabe...
la Tierra avanza.
Perdida y a la vez siempre encontrada,
perfecta en un fragor de imperfecciones...
perdida, cabizbaja y altanera,
hallándose a menudo como ausente,
sangrando generosa muerte y savia...
la Tierra avanza.
Henchida de virtud y ahíta en guerras
que viven de matar al diferente...
Despierta su latir cuando amanece
en medio de un fulgor celeste y manso.
A golpes de caricias y puñales...
la Tierra avanza.
Y muerde, y besa...
y toda su extensión es nuestra frente;
y besa, y muerde...
y rompe con un canto nuestra boca.
Y su alma sale, y su alma toca
en un vaivén de sombras refulgentes
que gritan musitando terrenales:
la Tierra avanza, la Tierra avanza, la Tierra avanza...
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