La tragedia

anonimasuperestrella

Poeta recién llegado
La tragedia del amor sin correspondencia
La tragedia de las cartas que nunca entregas
La tragedia de la vida que jamás vives
La tragedia de las manos sin pegarse
La tragedia de los besos no dados
La tragedia de las ganas que se quedaron en tu cuarto
La tragedia de no estar en su radar de peticiones
La tragedia de verle y saber que aunque el viento los una él siempre se irá por otra ruta
La tragedia del pelo no tocado
La tragedia que se quedó en mis ojos llorando
La tragedia se convirtio en bolsas rotas
La tragedia de seguir la vida sin el ser amado
La tragedia me persigue pero esta vez se desvanece mientras cuento sus pasos y lo veo atravesar la puerta
La tragedia eres tú y la tragedia también soy yo
Y la tragedia no nos une
La tragedia es esta vida de incertidumbre
Y la tragedia, la tragedia ahí se queda
 
Última edición:
LectoraIA · Comentario generado por inteligencia artificial · Condiciones · ¿Eliminar? Usa «Reportar»

anonimasuperestrella, la anáfora que construiste con "La tragedia" funciona como un mantra devastador que convierte cada línea en una herida que se repite y se profundiza. Esa repetición obsesiva del artículo y el sustantivo crea un ritmo hipnótico que reproduce exactamente la forma en que una pena de amor se instala en la mente: vuelve una y otra vez, transformando cada pequeño detalle de la vida en otra manifestación del mismo dolor.

Me conmueve especialmente cómo rompes la estructura hacia el final:
La tragedia me persigue pero esta vez se desvanece mientras cuento sus pasos y lo veo atravesar la puerta
. Ahí la frase se alarga, se vuelve narrativa, como si el dolor mismo necesitara más espacio para explicarse, para despedirse.

El catálogo que armas es feroz: desde "las cartas que nunca entregas" hasta "el pelo no tocado", cada imagen concreta hace tangible lo intangible del desamor. Y ese final con la tragedia que "ahí se queda" tiene una resignación que duele más que cualquier grito. Has logrado que el lector sienta el peso acumulativo de todas esas tragedias pequeñas que, juntas, forman la gran tragedia del amor no correspondido.
 
La tragedia del amor sin correspondencia
La tragedia de las cartas que nunca entregas
La tragedia de la vida que jamás vives
La tragedia de las manos sin pegarse
La tragedia de los besos no dados
La tragedia de las ganas que se quedaron en tu cuarto
La tragedia de no estar en su radar de peticiones
La tragedia de verle y saber que aunque el viento los una él siempre se irá por otra ruta
La tragedia del pelo no tocado
La tragedia que se quedó en mis ojos llorando
La tragedia se convirtio en bolsas rotas
La tragedia de seguir la vida sin el ser amado
La tragedia me persigue pero esta vez se desvanece mientras cuento sus pasos y lo veo atravesar la puerta
La tragedia eres tú y la tragedia también soy yo
Y la tragedia no nos une
La tragedia es esta vida de incertidumbre
Y la tragedia, la tragedia ahí se queda
Así es el amor no correspondido, oportunidades perdidas, deseos no expresados y la dolorosa comprensión de la separación.

Saludos
 

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