Lírico.
Exp..
La trampa
Le brillan los ojitos
de pura admiración
por ese chico nuevo
que es su novio.
No tardará ese amor
en dar sus puñaladas
de celos algún día.
Tal vez el mero tedio
se encargue con el tiempo
de ir desengañándola.
Y ella verá a ese chico
como un bufón que nada
tiene ya que ofrecer.
No necesita mucho
para salir corriendo
el amor que engañara
a los amantes ciegos.
Tan sólo un breve lapso,
como encender la luz
y exponer sin tapujos
la realidad sombría.
Así son estas cosas.
El corazón no tiene
ojos para otra cosa
cuando la alcoba es tibia
y oscura nuestra carne.
Ellos no lo perciben
pero enseguida llega
la despedida amarga
de quienes no supieron
cómo ese amor tan grande
nunca suele ser fiel hasta el final.
Le brillan los ojitos
de pura admiración
por ese chico nuevo
que es su novio.
No tardará ese amor
en dar sus puñaladas
de celos algún día.
Tal vez el mero tedio
se encargue con el tiempo
de ir desengañándola.
Y ella verá a ese chico
como un bufón que nada
tiene ya que ofrecer.
No necesita mucho
para salir corriendo
el amor que engañara
a los amantes ciegos.
Tan sólo un breve lapso,
como encender la luz
y exponer sin tapujos
la realidad sombría.
Así son estas cosas.
El corazón no tiene
ojos para otra cosa
cuando la alcoba es tibia
y oscura nuestra carne.
Ellos no lo perciben
pero enseguida llega
la despedida amarga
de quienes no supieron
cómo ese amor tan grande
nunca suele ser fiel hasta el final.