Orfelunio
Poeta veterano en el portal
La tumba de la tierra
El continuo caminar se hace ruido
de la voz que se escucha con los pasos;
lo profundo está en los árboles del bosque
y su sombra solo es eco de los vientos.
De la bruma y la tiniebla
amanecen las sombras blanquecinas,
dejan pasos polvareda que es ceniza
y respiran los andantes su condena.
Una luz con luz interna
y unos brillos de otro mundo,
nos hicieron la caverna
en que pudre su conjunto.
Es la tumba de la tierra
la más grande sepultura,
y a la vez la verde hierba
con su sombra luz futura.
Tantos nimbos de los nimbos
que el león en los eones,
es el rey de todo Olimpo
en las salvajes conjunciones.
La memoria de los muertos
no está escrita en ningún limbo,
sino en tierra con injertos
de semillas en los siglos.
El continuo caminar se hace ruido
de la voz que se escucha con los pasos;
lo profundo está en los árboles del bosque
y su sombra solo es eco de los vientos.
De la bruma y la tiniebla
amanecen las sombras blanquecinas,
dejan pasos polvareda que es ceniza
y respiran los andantes su condena.
Una luz con luz interna
y unos brillos de otro mundo,
nos hicieron la caverna
en que pudre su conjunto.
Es la tumba de la tierra
la más grande sepultura,
y a la vez la verde hierba
con su sombra luz futura.
Tantos nimbos de los nimbos
que el león en los eones,
es el rey de todo Olimpo
en las salvajes conjunciones.
La memoria de los muertos
no está escrita en ningún limbo,
sino en tierra con injertos
de semillas en los siglos.