pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Abro los ojos
y te tengo, frente a mi, soñando,
desliso un mechón de cabello
de tus cálidas mejillas,
siento el dulce sabor de tus labios
cerca de los míos...
Debajo de las sábanas
tu piel se estremece
con ese carisma angelical
que me enloquece,
vuelvo a sentir
que me abraza
ese bendito sentir
de saberte mía...
Suena el teléfono
sobre la mesilla,
con luz tenue da permiso
a la curiosidad
el poder de espiarte,
una llamada pérdida
queda registrada...
Un viento frío me cala
a través de la ventana cerrada,
intento abrazarte
y me desvanezco en tu cuerpo,
¡no estás! pero es tu cama...
Desorientado y confundido
vuelvo a ver el teléfono,
llega el mensaje
de quien te estuvo llamando,
al ver el nombre
me quedo perplejo...
Fui quien te llamó
y quien sin oirte se quedó...
De pie, ante tu cama
con tu figura sobre ella,
recuerdo...
Te vi partir,
con el corazón
ahogándose en llanto,
fuiste testigo de mi traición...
Lleno de culpas
quise perderme entre copas,
se volvió más grande la culpa
y sin pensar dos veces
quise buscarte,
a ciento cincuenta por hora
creí que llegaría
antes a tus brazos...
Terminé contra un muro
que me dejó sin conocimiento,
en un instante de lucha por vivir,
tu recuerdo, me trajo de regreso
y casi sin fuerzas
tu número marqué,
¡ no contestas vida mía!
lamenté y susurrando
con mi último suspiro
dejo en el tiempo un "Te amo"
que jamás será oído.
y te tengo, frente a mi, soñando,
desliso un mechón de cabello
de tus cálidas mejillas,
siento el dulce sabor de tus labios
cerca de los míos...
Debajo de las sábanas
tu piel se estremece
con ese carisma angelical
que me enloquece,
vuelvo a sentir
que me abraza
ese bendito sentir
de saberte mía...
Suena el teléfono
sobre la mesilla,
con luz tenue da permiso
a la curiosidad
el poder de espiarte,
una llamada pérdida
queda registrada...
Un viento frío me cala
a través de la ventana cerrada,
intento abrazarte
y me desvanezco en tu cuerpo,
¡no estás! pero es tu cama...
Desorientado y confundido
vuelvo a ver el teléfono,
llega el mensaje
de quien te estuvo llamando,
al ver el nombre
me quedo perplejo...
Fui quien te llamó
y quien sin oirte se quedó...
De pie, ante tu cama
con tu figura sobre ella,
recuerdo...
Te vi partir,
con el corazón
ahogándose en llanto,
fuiste testigo de mi traición...
Lleno de culpas
quise perderme entre copas,
se volvió más grande la culpa
y sin pensar dos veces
quise buscarte,
a ciento cincuenta por hora
creí que llegaría
antes a tus brazos...
Terminé contra un muro
que me dejó sin conocimiento,
en un instante de lucha por vivir,
tu recuerdo, me trajo de regreso
y casi sin fuerzas
tu número marqué,
¡ no contestas vida mía!
lamenté y susurrando
con mi último suspiro
dejo en el tiempo un "Te amo"
que jamás será oído.
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