La última morada

José rubiel Amaya Amaya

Poeta asiduo al portal
El paisaje enverdecido parecía que invitaba,

a un silencio sin medida,

y una nube de gasas envolvía,

hasta el fondo del alma estremecida.


Todos cabizbajos y llorosos,

con el pecho un tanto desgarrado,

caminaban con paso cadencioso,

hacia el centro del campo desolado.


Estos seres en yerta pesadilla,

cual si fuesen una miseria humana,

dejaban rodar por sus mejillas

el rocío para la tierna grama.


Cuando el viento pasó lanzó un sollozo,

y hasta el niño que vive embelesado,

sintió frío el extremo de sus huesos,

al correr aquel soplo congelado.


Ya ni el sol, miraba desde el cielo,

ese cuerpo que estaba amoratado,

y en la fosa que abrieron en el suelo

sepultaron el cadáver tan amado.
 
El paisaje enverdecido parecía que invitaba,

a un silencio sin medida,

y una nube de gasas envolvía,

hasta el fondo del alma estremecida.


Todos cabizbajos y llorosos,

con el pecho un tanto desgarrado,

caminaban con paso cadencioso,

hacia el centro del campo desolado.


Estos seres en yerta pesadilla,

cual si fuesen una miseria humana,

dejaban rodar por sus mejillas

el rocío para la tierna grama.


Cuando el viento pasó lanzó un sollozo,

y hasta el niño que vive embelesado,

sintió frío el extremo de sus huesos,

al correr aquel soplo congelado.


Ya ni el sol, miraba desde el cielo,

ese cuerpo que estaba amoratado,

y en la fosa que abrieron en el suelo

sepultaron el cadáver tan amado.

Tristes y emotivos versos.

Un abrazo.
 
El paisaje enverdecido parecía que invitaba,

a un silencio sin medida,

y una nube de gasas envolvía,

hasta el fondo del alma estremecida.


Todos cabizbajos y llorosos,

con el pecho un tanto desgarrado,

caminaban con paso cadencioso,

hacia el centro del campo desolado.


Estos seres en yerta pesadilla,

cual si fuesen una miseria humana,

dejaban rodar por sus mejillas

el rocío para la tierna grama.


Cuando el viento pasó lanzó un sollozo,

y hasta el niño que vive embelesado,

sintió frío el extremo de sus huesos,

al correr aquel soplo congelado.


Ya ni el sol, miraba desde el cielo,

ese cuerpo que estaba amoratado,

y en la fosa que abrieron en el suelo

sepultaron el cadáver tan amado.
Triste y casi angustiosos versos pero bellos debido a tu sensible y certera escritura. Un abrazo amigo José. Paco.
 
El paisaje enverdecido parecía que invitaba,

a un silencio sin medida,

y una nube de gasas envolvía,

hasta el fondo del alma estremecida.


Todos cabizbajos y llorosos,

con el pecho un tanto desgarrado,

caminaban con paso cadencioso,

hacia el centro del campo desolado.


Estos seres en yerta pesadilla,

cual si fuesen una miseria humana,

dejaban rodar por sus mejillas

el rocío para la tierna grama.


Cuando el viento pasó lanzó un sollozo,

y hasta el niño que vive embelesado,

sintió frío el extremo de sus huesos,

al correr aquel soplo congelado.


Ya ni el sol, miraba desde el cielo,

ese cuerpo que estaba amoratado,

y en la fosa que abrieron en el suelo

sepultaron el cadáver tan amado.
Entorno triste, ver las formas y apropiarse de esa
melancolia que transmiten los veros, mirar
las formas como se diluyen cuando la muete
se apresura en esencia. excelente. saludos de
luzyabsenta
 
El paisaje enverdecido parecía que invitaba,

a un silencio sin medida,

y una nube de gasas envolvía,

hasta el fondo del alma estremecida.


Todos cabizbajos y llorosos,

con el pecho un tanto desgarrado,

caminaban con paso cadencioso,

hacia el centro del campo desolado.


Estos seres en yerta pesadilla,

cual si fuesen una miseria humana,

dejaban rodar por sus mejillas

el rocío para la tierna grama.


Cuando el viento pasó lanzó un sollozo,

y hasta el niño que vive embelesado,

sintió frío el extremo de sus huesos,

al correr aquel soplo congelado.


Ya ni el sol, miraba desde el cielo,

ese cuerpo que estaba amoratado,

y en la fosa que abrieron en el suelo

sepultaron el cadáver tan amado.
Versaste el último paseo del amoratado, con su séquito de tristezas y las de los que quedan vivos.
Buen poema, compañero, en el que describes su entorno.
Un saludo José.
 

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