jrvizca
Poeta recién llegado
La lluvia gotea y la saliva también
Muertos algunos de hambre
Algunos muertos de deseo
Inverosímil, la misma diferencia
Estefanía en la mesa sus manos ponía
Tal cual como de si palabras salían
Adorable las pinturas sobre las ruinas
En tensa honestidad llora la ironía
Escombros puestos a la moda aun ruinas son
Dijo Lumen, la de lágrimas secas y puntualidad
Mientras Ana la promiscua suplicaba a una deidad
Detrás del cuarto donde los huéspedes suspiran
La lluvia gotea y corre como lagrimas sobre vidrio
La urbe se ahoga en condensación y se recoge en frio
Y las flores en su sed esperan con sus bocas abiertas
Ante lo que algunos le parece mucho y a otros poco
Estefanía oyó un disparo y en desespero gritó
Tal cual como multitudes sus palabras corrían
Los restos ya no son bellos, bellos ya no son
La belleza le fue un manto, un velo, una mentira
Uno más o uno menos en esta urbe de perdida
Dijo Lumen, cuyos dientes mordían su labio inferior
Mientras Ana la solitaria se sentaba ante la ventana
¿Quién vendrá por mí?, todo lo que se preguntaba
La lluvia gotea y la saliva también
Allá abajo donde las ruedas se deslizan
Y las luces de los carros se amotinan
Inverosímil, la misma diferencia
©jrvizca.
Muertos algunos de hambre
Algunos muertos de deseo
Inverosímil, la misma diferencia
Estefanía en la mesa sus manos ponía
Tal cual como de si palabras salían
Adorable las pinturas sobre las ruinas
En tensa honestidad llora la ironía
Escombros puestos a la moda aun ruinas son
Dijo Lumen, la de lágrimas secas y puntualidad
Mientras Ana la promiscua suplicaba a una deidad
Detrás del cuarto donde los huéspedes suspiran
La lluvia gotea y corre como lagrimas sobre vidrio
La urbe se ahoga en condensación y se recoge en frio
Y las flores en su sed esperan con sus bocas abiertas
Ante lo que algunos le parece mucho y a otros poco
Estefanía oyó un disparo y en desespero gritó
Tal cual como multitudes sus palabras corrían
Los restos ya no son bellos, bellos ya no son
La belleza le fue un manto, un velo, una mentira
Uno más o uno menos en esta urbe de perdida
Dijo Lumen, cuyos dientes mordían su labio inferior
Mientras Ana la solitaria se sentaba ante la ventana
¿Quién vendrá por mí?, todo lo que se preguntaba
La lluvia gotea y la saliva también
Allá abajo donde las ruedas se deslizan
Y las luces de los carros se amotinan
Inverosímil, la misma diferencia
©jrvizca.