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La vaca campana

Tema en 'Prosa: Infantiles' comenzado por rafael prado, 21 de Junio de 2020. Respuestas: 0 | Visitas: 35

  1. rafael prado

    rafael prado Poeta recién llegado

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    9 de Enero de 2016
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    Hombre
    Atardeció en la cordillera y era tanto el frío, que el ganado mugía tratando de calentar sus pulmones, como si fueran a cantar en el establo. La neblina era espesa y la vaca Campana tan solo guiaba a la manada por el camino que creía conocer, mas no porque lo estuviera viendo; eran las 5 de la tarde y era hora de regresar al ordeño, era su responsabilidad y como todas las tardes debía llegar con el ganado a tiempo. Ella era acuerpada, y muy alta, y tenía las patas largas; el resto del ganado la quería y la respetaba por su misma condición de guía; hacia cinco años habían colocado la campana en su cuello con un collar de cuero, lo que generaba unión y a la vez servía para que los mayordomos pudieran localizar el ganado en el bosque. Esa tarde no era igual a ninguna otra tarde, el ganado se golpeaba uno con el otro, pues no podían divisar el camino. Un ternero chico de un mes de nacido reclamaba a su madre, la vaca Normanda: “Quiero estar en casa y tomar leche fresca”, haciendo pataleta en el recorrido. El camino se fue angostando al llegar a la ladera, el toro Cornelio empujo a la vaca Campana y ella dio por entendido que fue un accidente, pero de pronto se escuchó el chillido de un ternero al rodar por la ladera, entonces la mamá Normanda grito: “Mi hijo, se calló mi hijo”. El ganado se asustó y acelero el paso, armándose un tropel de patas y cuernos. Cuando hubo de pasar todo el ganado, la vaca Campana se devolvió al peñasco, y en el fondo escuchaba al ternero chico suplicante de ayuda. - No te preocupes Eufemio que yo voy a rescatarte- le grito al ternero, mientras la vaca Normanda trató de abrirse paso por entre el ganado. La vaca Campana bajo la ladera con sumo cuidado, hasta llegar al fondo del puro peñasco; engarrotado y frío encontró al ternerito; esta lo jalo de un casco y le grito: “Camina muchacho y ya no de más lora”. Echando al pequeño ternero adelante, lo fue empujando a pura topeada, y ya para llegar a la cima del risco, se oyó el grito de auxilio de la vaca caía en picada; esta calló del peñasco y fue a dar al fondo. El ganado llamó y llamó a la vaca Campana, pero no hubo respuesta, el toro Cecilio trato de bajar al fondo, y no lo logró. Pasaron las horas y no sonó la campana, hasta el otro día que llegó el mayordomo, con la triste noticia que encontraron muerta a la vaca Campana.
     
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