salgomanzano
Poeta veterano en el portal
1
Se acerca la vejez, llegando a ser
un recuerdo de vida sosegada,
un recuerdo de la vida alejada,
que afronta el yo de este viviente ser.
Cuan hermosa era la edad del ayer
-edad joven para ser recordada-,
donde se tuvo una ilusión alada,
que ya nunca se volverá a tener.
Achacosa es la vejez, es dolor,
al no detenerse el otro tiempo ido,
no pudiendo volver a lo que fue,
yéndose el deseado ardiente amor
de cama -¡oh que placer tan sentido!-
no volviendo el ímpetu de la fe.
Envidia de no ser yo en la Otra Vida ya.
Envidia siento de ese labio, que ama,
llamando al labio, si, que al beso llama.
Envidia tengo hoy de ese más-Allá.
Tengo envidia de no tener acá,
cerquita a mi, de mi tierra el latir;
de los que se van... para, ya sentir
la Felicidad que Allí si que está.
Como te me vas, como te resbalas;
como te deslizas tú, edad mia;
como te me acercas tú, muerte fría,
que con firme paso todo lo igualas.
De la alta torre el muro tú escalas
-¡oh florida juventud, que se fía!-
Cae el corazón en el postrer día,
mirando el volar sin tener las alas.
Eres materia mortal -¡fatal suerte!-
No sabrás si has de vivir el mañana,
porque tras de ti esperará la muerte.
A cada momento la vida humana
avisa de esa advertencia que le advierte
que endeble -breve es la vida-, que vana.
Se acerca la vejez, llegando a ser
un recuerdo de vida sosegada,
un recuerdo de la vida alejada,
que afronta el yo de este viviente ser.
Cuan hermosa era la edad del ayer
-edad joven para ser recordada-,
donde se tuvo una ilusión alada,
que ya nunca se volverá a tener.
Achacosa es la vejez, es dolor,
al no detenerse el otro tiempo ido,
no pudiendo volver a lo que fue,
yéndose el deseado ardiente amor
de cama -¡oh que placer tan sentido!-
no volviendo el ímpetu de la fe.
Envidia de no ser yo en la Otra Vida ya.
Envidia siento de ese labio, que ama,
llamando al labio, si, que al beso llama.
Envidia tengo hoy de ese más-Allá.
Tengo envidia de no tener acá,
cerquita a mi, de mi tierra el latir;
de los que se van... para, ya sentir
la Felicidad que Allí si que está.
Como te me vas, como te resbalas;
como te deslizas tú, edad mia;
como te me acercas tú, muerte fría,
que con firme paso todo lo igualas.
De la alta torre el muro tú escalas
-¡oh florida juventud, que se fía!-
Cae el corazón en el postrer día,
mirando el volar sin tener las alas.
Eres materia mortal -¡fatal suerte!-
No sabrás si has de vivir el mañana,
porque tras de ti esperará la muerte.
A cada momento la vida humana
avisa de esa advertencia que le advierte
que endeble -breve es la vida-, que vana.