Una vela en espera
comienza a derretirse vertiginosamente.
Vela, cada una es una vida.
Ágil y sagaz en su primer tramo,
deja una llamarada de luz,
que ante el primer soplido
se apagara fácilmente.
La vela, joven e insegura.
comienza a arder
como sinónimo de paso del tiempo.
Con la ultima bocanada de suspiro
Para una ultima llamarada.
Atrás quedo su juventud y plenitud.
Ya derretida,
queda adherida a su herida
pero aún perdura la llama,
que se extinguirá
cuando pase la puerta.
comienza a derretirse vertiginosamente.
Vela, cada una es una vida.
Ágil y sagaz en su primer tramo,
deja una llamarada de luz,
que ante el primer soplido
se apagara fácilmente.
La vela, joven e insegura.
comienza a arder
como sinónimo de paso del tiempo.
Con la ultima bocanada de suspiro
Para una ultima llamarada.
Atrás quedo su juventud y plenitud.
Ya derretida,
queda adherida a su herida
pero aún perdura la llama,
que se extinguirá
cuando pase la puerta.